Llaves en la nevera, móvil sobre la lavadora, y otra vez sin recordar por qué bajaste al sótano. ¿Te suena? El olvido diario forma parte de la vida de muchos y, en la mayoría de los casos, es una reacción natural al ritmo acelerado y la sobrecarga de información de hoy. Pero, ¿cómo saber cuándo es momento de prestar atención?
El Dr. Hartmut Fahnenstich, entrenador de rendimiento cerebral en la Clínica de Memoria Philippusstift en Alemania, contó en una entrevista para Cosmopolitan Alemania que, en su opinión: “La gente no olvida porque tenga un problema, sino porque tienen demasiadas cosas en la cabeza. El cerebro simplemente no puede procesar y retener toda la información, y eso está bien.”
No es pereza ni torpeza: nuestro cerebro selecciona conscientemente
Quizás ya lo has notado: olvidas el nombre de un nuevo conocido en cinco minutos, pero aún recuerdas el número fijo de tu amiga de la escuela. No es casualidad. Nuestro cerebro guarda a largo plazo la información emocionalmente importante o repetida, y deja que el resto se desvanezca.
Según el Dr. Fahnenstich: “La estabilidad de la memoria depende de dos cosas: la carga emocional y la repetición. Lo que está ligado a emociones —especialmente experiencias positivas o intensas— se fija mucho más profundamente.”
Estrés, amor, multitarea: así afectan la memoria
Muchos culpamos al estrés por el olvido, y con razón. Pero no solo el estrés negativo influye. Cuando estamos enamorados o emocionados por un proyecto nuevo, nuestra atención se dispersa y la memoria puede fallar.
“Las emociones dirigen nuestra atención y eso afecta lo que el cerebro registra”, explica el Dr. Fahnenstich. “Cuando vivimos algo emocionalmente intenso, lo que sucede en segundo plano puede 'caer' fácilmente.”
¿Cuándo tomar en serio el olvido?
Es normal que a veces falle la memoria, pero hay un límite. Si el olvido afecta tus tareas diarias, trabajo, estudio o relaciones, es momento de consultar a un especialista. En España también hay consultas (como en neurología) donde se evalúa si hay causas patológicas detrás.
El olvido y su raíz emocional: cuando el cerebro se bloquea
Muchas veces el olvido no es por causas neurológicas, sino psicológicas. El Dr. Fahnenstich contó un caso así:
“Un joven corredor de bolsa vino con serios problemas de concentración y memoria. Las pruebas mostraron que estaba físicamente sano, pero estaba en medio de un divorcio, había perdido contacto con su hijo y cargaba un gran peso emocional. En estas situaciones el cerebro no funciona bien, simplemente se protege.”
Esto muestra lo estrecha que es la relación entre el equilibrio emocional y el rendimiento mental.
La demencia no siempre es hereditaria y podemos prevenirla
Muchos temen que si hay casos de demencia en la familia, ellos también estén en riesgo. La realidad es más compleja.
“La demencia hereditaria es rara. El factor decisivo suele ser la edad”, dice el Dr. Fahnenstich. “Cuanto más vivimos, más probable es que ciertos procesos cerebrales se ralenticen o dañen.”
La buena noticia: podemos hacer mucho para prevenir o retrasar la demencia. Para ello, cuida tu estilo de vida: ejercicio regular, alimentación saludable, controlar la presión y el azúcar, mantener relaciones sociales y estimular la mente son claves.
El mejor entrenamiento para el cerebro: alegría y curiosidad
Según el Dr. Fahnenstich: “No entrenamos la memoria solo con ejercicios cerebrales, sino manteniéndonos abiertos al mundo. Aprende cosas nuevas, conversa, descubre lugares o idiomas. La curiosidad es la mejor amiga del cerebro.”
No temas a la tecnología. Aunque muchos creen que los smartphones dañan la memoria, en realidad solo requieren otro tipo de pensamiento. Antes memorizábamos números; hoy aprendemos a buscar, organizar y conectar información.
Cómo recordar cualquier cosa de forma creativa
Estos trucos te ayudarán a memorizar mejor:
- Método loci: Imagina un lugar conocido (como tu salón) y “coloca” simbólicamente ahí lo que quieres recordar. Por ejemplo, la mantequilla en el sofá, el pan en la ventana.
- Puentes mnemotécnicos: Rimas, asociaciones, juegos de palabras... cualquier recurso que conecte ideas funciona.
¿No funciona? No pasa nada. “No tienes que recordarlo todo. Usa notas, calendarios, recordatorios; no es debilidad, es ayuda inteligente para el cerebro.”
El olvido a veces es una bendición
El mundo moderno nos bombardea con información y nuestro cerebro filtra lo irrelevante para protegernos. No es un fallo, es una ventaja evolutiva.
Así que la próxima vez que olvides por qué fuiste a la cocina, sonríe: quizá estabas guardando algo más importante en mente.
Pero si sientes que el olvido afecta tu vida diaria, consulta a tu médico de cabecera, quien podrá derivarte a una evaluación neurológica si es necesario.











