“¡Dibuja un científico!” – parece una petición sencilla y cotidiana que podemos hacer jugando juntos. Aunque los niños más pequeños probablemente no tengan problema en hacerlo, lo que realmente dibujan dice mucho más sobre cómo ven el mundo, los roles y a sí mismos de lo que pensamos.
El experimento “Dibuja un Científico” ha sido usado por psicólogos e investigadores educativos durante más de cinco décadas para entender qué imagen tienen los niños sobre los científicos y la ciencia. Estos dibujos no son solo arte: son ventanas al mundo interior del niño, mostrando cómo interpretan los roles, las carreras y las oportunidades sociales.
¿Por qué son interesantes estos dibujos?
La tarea es simple: “dibuja un científico”. Los niños no necesitan información detallada ni expresar con palabras qué piensan sobre la ciencia. Solo su intuición visual basta. Con lo que crean, muestran la imagen que tienen sobre quién puede ocupar ese rol.
Los resultados no solo son entretenidos: revelan patrones claros sobre cómo evolucionan las creencias sociales de los niños con los años. Por ejemplo, los dibujos de las décadas de 1960 y 1970 casi siempre mostraban científicos hombres con bata blanca, gafas y equipo de laboratorio, incluso si quien dibujaba era una niña. Esto reflejaba el estereotipo social de que el “científico” es principalmente un hombre.

Los tiempos cambian
Las investigaciones muestran que con las generaciones la situación ha mejorado un poco: hoy en día los niños dibujan científicas mujeres con más frecuencia que antes. Esto está relacionado con el aumento del papel de las mujeres en la ciencia y con que los niños ven cada vez más científicas en los medios.
Esto significa que lo que los niños plasman en el papel no es solo arte, sino también un espejo social. Los niños más pequeños suelen dibujar científicos que se parecen a su propio género: niños a hombres, niñas a mujeres — una forma de identificación. Pero a medida que crecen y aprenden en su entorno que la ciencia es “territorio masculino”, los dibujos con figuras masculinas estereotipadas aumentan, incluso entre las niñas.
Lo que un niño dibuja puede reflejar cómo ve sus propias posibilidades.
Si el contorno del científico es automáticamente masculino, la carrera científica puede parecer menos accesible para ese niño. El dibujo es también una imagen interna de a quién ven como científico.

¿Qué puedes hacer como padre o educador?
Una de las cosas más sencillas que puedes hacer es pedirle a tu hijo que dibuje un científico — y no solo mirar el dibujo, sino empezar una conversación. Pregunta por qué dibujó así, qué científicos conoce en la vida real, o si ha visto algún científico que no se parezca al dibujo.
Estas charlas aportan mucho: ayudan a que los niños formen una imagen más amplia y abierta sobre quiénes pueden ser científicos. Así no solo apoyas que disfruten la creatividad, sino que también refuerzas la idea de que cualquiera puede ser científico — incluso ellos mismos.











