¿De verdad las nuevas generaciones son "peores" que las anteriores? Varios profesores que llevan años frente a un aula lo tienen claro: los adolescentes de hoy no son ni mejores ni peores, sino distintos. Y algunos de los cambios que observan cada día resultan sorprendentes.
Estas son sus voces, sin adornos ni nostalgia. Lo bueno, lo preocupante y lo que casi nadie se atreve a decir en voz alta.
El efecto de prohibir los móviles
Desde que se prohibieron los teléfonos en los centros, algo cambió en los pasillos. "Con mis compañeros hemos notado que, en el recreo, los chicos vuelven a correr, a hablar, a jugar, a echar un partido de fútbol en el patio. Antes solo miraban la pantalla del móvil."
En las notas todavía no se aprecia el impacto, pero que en los descansos vuelvan a hablar entre ellos ya es un gran avance.
Los últimos serán los primeros
"Tengo 47 años, así que pertenezco a esa generación que quedó atrapada entre la Generación X y los millennials. Sin ninguna nostalgia ni ese rollo de que 'antes todo era mejor', puedo afirmar que los estudiantes de hoy no están al nivel que estábamos nosotros."
"No digo que sean más tontos. Digo que no logran concentrarse al mismo nivel. Les llega muchísima más información y mucho antes, pero, paradójicamente, son mucho menos capaces de procesarla."
Ahora bien, hay una cara luminosa: "Son más amables y tolerantes de lo que éramos nosotros. Aceptan mucho mejor a un compañero de otra etnia o con alguna discapacidad de lo que lo hacían las generaciones mayores."
Eso sí, no todo es tan idílico en todas partes. "Yo esto lo veo en la ciudad, pero un compañero que enseña en una zona rural observa justo lo contrario: dice que en su centro el acoso escolar y la exclusión son peores ahora que antes."
Curioso...
"Lo negativo: son perezosos y solo participan en actividades extraescolares si hay algún premio de por medio. Si no, no les interesa. Lo positivo: tienen mejor pensamiento crítico."
La comprensión, el gran problema
Aquí llega uno de los testimonios más inquietantes. "Cada vez tengo menos alumnos que sepan leer bien, y hasta entre esos hay quienes se atascan con una simple comprensión de texto."
"Es decir, incluso entre los pocos estudiantes que pueden leer un texto en voz alta correctamente, una parte ni siquiera lo entiende. Les pido que me cuenten con sus propias palabras de qué trataba lo que acaban de leer, y no saben hacerlo. Los ojos siguen las líneas, la boca pronuncia las palabras, pero la información no llega al cerebro. Da miedo."
Salud mental: lo que antes se ignoraba
No todo son malas noticias. En algo hemos avanzado como sociedad. "Hoy reconocemos y aceptamos trastornos del aprendizaje como la dislexia, la discalculia o la disgrafía, y prestamos atención a los jóvenes con TDAH o dentro del espectro autista. En mi época ni siquiera se sabía qué eran estos trastornos, y se castigaba al que era diferente."
Pero hay una sombra que crece. "Aun así, hoy se observa un número mucho mayor de adolescentes con ansiedad y depresión, y eso es triste. En mi opinión, y entre muchos otros factores, gran parte de la culpa la tienen las redes sociales."
"Sin embargo, mientras que en los años noventa el psicólogo escolar era poco más que un adorno, esta generación lo usa de forma activa. Eso también es un avance."
A favor y en contra
"Es curioso hasta qué punto no beben ni se drogan. Recuerdo que en mi instituto siempre había tabaco, alcohol y porros al fondo del patio, pero a los chavales de hoy eso apenas les interesa. Es un enorme punto a su favor."
"Si entonces alguien me hubiera dicho que, unas décadas después, ese tipo de 'rebeldía' dejaría de estar de moda, no lo habría creído. Pero así ha sido. La mayoría de mis alumnos prefiere ir a eventos culturales antes que a una discoteca, algo increíble."
La otra cara de la moneda es previsible: "Por desgracia, su capacidad de cálculo está menos desarrollada. Pero no hay de qué sorprenderse: tienen en la mano un aparato que sabe la respuesta a prácticamente cualquier pregunta. ¿Para qué van a hacer cuentas de cabeza?"
Rezagados tras la pandemia
Un docente señala una herida concreta: la del confinamiento. "He observado que los alumnos que entraron al instituto después del Covid se quedaron muy rezagados. Yo doy Lengua, y la lectura, la redacción y la comprensión les costaban mucho."
"Pero el retraso escolar se puede recuperar; ese no es el principal problema. El verdadero problema es la prepotencia y la falta de responsabilidad. Sienten que se lo merecen todo, pero no quieren esforzarse por nada. Y cuando les pides cuentas, buscan excusas: ellos nunca tienen la culpa de nada."
"Culpan antes al profesor que a sí mismos por no haber estudiado, y sus padres, por desgracia, les siguen la corriente."
Aun así, el profesor termina con un guiño de esperanza: "Lo que sí me gusta es que tienen más seguridad en sí mismos de la que teníamos nosotros a su edad. Se expresan mejor y no tienen miedo de dar su opinión."
¿Los estudiantes de hoy son menos inteligentes que antes?
Según los docentes, no. No son más tontos, pero les cuesta más concentrarse y procesar la enorme cantidad de información que reciben cada día.
¿Por qué falla tanto la comprensión lectora?
Varios profesores describen que muchos alumnos pueden leer un texto en voz alta correctamente, pero no logran explicar de qué trataba. Leen las palabras sin que la información llegue realmente a asimilarse.
¿Qué han ganado los adolescentes actuales?
Según estos testimonios, son más tolerantes y amables, beben y se drogan mucho menos, tienen mejor pensamiento crítico y usan de forma activa recursos como el psicólogo escolar.
¿Qué culpan los profesores del aumento de ansiedad y depresión?
Uno de los docentes apunta a las redes sociales como gran responsable, entre muchos otros factores, del aumento de adolescentes con ansiedad y depresión.











