Si tienes la tiroides "revolucionada" —ya sea por exceso o por defecto—, es muy probable que te haya asaltado la duda: ¿es seguro que me vacune contra el coronavirus? Es una pregunta lógica. Muchas personas con enfermedades crónicas temen que la vacuna pueda interferir con su tratamiento o desencadenar una reacción inesperada.
La buena noticia es que, en la gran mayoría de los casos, no hay motivo para preocuparse. Pero conviene entender por qué, y cuándo sí hay que tener cuidado.
Cuándo se puede poner una vacuna y cuándo no
Empecemos por lo básico. Para entender qué contraindica una vacuna, primero hay que saber cómo funciona.
En esencia, la vacuna ayuda a que tu cuerpo reconozca el virus y produzca anticuerpos y células de defensa para combatirlo. Un punto importante: las vacunas no pueden provocar la enfermedad, porque no tienen capacidad de infectar. Esto es válido para todas las vacunas que recibimos a lo largo de la vida, desde la infancia.
En general, la principal contraindicación es la reacción alérgica a alguno de los componentes de la vacuna. También se recomienda posponerla si tienes una enfermedad febril: conviene recuperarse por completo antes de vacunarse.
Otras contraindicaciones tienen que ver simplemente con el protocolo de los ensayos clínicos. Al principio, factores de riesgo como el embarazo o la edad —los menores— suelen quedar fuera de esas pruebas, por lo que inicialmente no se sabe cómo actúa la vacuna en esos grupos.
A medida que se incorporan a los estudios, y según los resultados, la autorización puede ampliarse a esas poblaciones. Es lo que ya ha ocurrido, en el caso de algunas vacunas, con las mujeres embarazadas y con los adolescentes de entre 16 y 18 años.
¿Puede vacunarse una persona con problemas de tiroides?
Aquí llega la respuesta que probablemente estabas buscando: sí, la mayoría de las vacunas pueden administrarse sin problema a los pacientes con enfermedad tiroidea.
Esto es igual de válido para el hipotiroidismo (tiroides poco activa) que para el hipertiroidismo (tiroides demasiado activa). La única condición es que la enfermedad de base esté bajo control: es decir, que se trate de una patología tratada y con seguimiento médico.
Si tienes dudas concretas sobre tu caso, siempre merece la pena consultarlo con tu endocrinólogo antes de vacunarte, sobre todo si has cambiado de medicación recientemente.
Eso sí, no todas las vacunas son igual de recomendables. En su momento, la vacuna Sputnik estuvo contraindicada para quienes padecen enfermedades tiroideas, según indicaciones oficiales de la época. Por eso es clave informarse sobre cada tipo de vacuna disponible.
¿Qué reacciones puedes esperar tras vacunarte?
Después de recibir la vacuna es normal notar algunas reacciones. Las más habituales son dolor en el punto de la inyección, a veces hinchazón, además de dolor muscular, dolor de cabeza, escalofríos o fiebre.
Son reacciones molestas, pero normales: significan que tu cuerpo está respondiendo. Tampoco debes asustarte si aparecen ganglios inflamados, malestar general o dolor en las extremidades.
No existen reacciones especiales que afecten específicamente a los pacientes con enfermedad tiroidea. El tipo de reacción y su duración dependen de muchos factores individuales. Y ojo: la ausencia de reacción no significa que la vacuna no funcione.
Un detalle importante: las reacciones a la vacuna no deben confundirse con una reacción alérgica. Si notas un síntoma más serio, acude al médico.
Preguntas frecuentes
¿Es seguro vacunarme si tengo hipotiroidismo o hipertiroidismo?
Sí. La mayoría de las vacunas pueden administrarse con seguridad tanto en el hipotiroidismo como en el hipertiroidismo, siempre que la enfermedad de base esté controlada y bajo seguimiento médico.
¿La vacuna puede provocarme coronavirus?
No. Las vacunas no pueden causar la enfermedad porque no tienen capacidad de infectar. Solo ayudan a que el cuerpo aprenda a reconocer y combatir el virus.
¿Qué reacciones son normales tras la vacuna?
Lo más habitual es dolor o hinchazón en el punto de la inyección, dolor muscular, dolor de cabeza, escalofríos o fiebre. Son molestias normales y no exclusivas de las personas con problemas de tiroides.
¿Si no noto ninguna reacción significa que la vacuna no ha funcionado?
No. La ausencia de reacción no indica que la vacuna sea ineficaz. La respuesta varía mucho de una persona a otra.
Escrito por: Dr. Csaba Kelemen, especialista en ginecología, obstetricia y endocrinología.











