Lee las reseñas al revés: por fecha, no por nota
La nota media de un alojamiento la escriben, sobre todo, quienes fueron en verano. Lo útil es ordenar los comentarios y buscar los de noviembre, diciembre, enero y febrero del año anterior. Si no hay ninguno, es información en sí misma: puede que la casa apenas se alquile en frío. Busca palabras concretas dentro de las opiniones: frío, humedad, olor, manta, calefacción, agua caliente. Un comentario del tipo "tardó en calentar pero luego muy bien" te está diciendo que llegues temprano y enciendas todo nada más entrar. Y presta atención a cómo responde el anfitrión a esas quejas: una respuesta defensiva suele predecir cómo te tratará si llamas un domingo por la noche.
Las preguntas al anfitrión que lo aclaran casi todo
Escribir antes de reservar no es ser pesada, es ser práctica, y la respuesta también te dice con quién tratas. Yo mando siempre un mensaje corto con cuatro cosas: qué tipo de calefacción tiene y si está incluida o se paga aparte; si se puede dejar encendida por la noche o hay horario; si la leña o el pellet están incluidos y cuántos sacos; y si la casa se calienta antes de la llegada en invierno. Añade una quinta pregunta si viajáis con niños o con alguien mayor: cómo es el agua caliente, si hay termo pequeño y cuántas duchas seguidas aguanta. Un anfitrión que responde con detalle y sin rodeos es, casi siempre, el que ha pensado en el invierno.






