- Si compras el bejgli, todos lo elogian; pero si lo horneas tú con dedicación, mejor que no te lo critiquen.
- Los que hacen el belén llegan justo cuando hay un buen programa navideño en la tele. Si no, es cuando el pariente que más habla llama por teléfono.
- El plato que más elogian es el que preparaste en minutos; el que te costó horas, simplemente “no les convence”.
- Si abres el árbol artificial el 24, seguro faltan piezas y ya no puedes conseguir más.
- El pariente más molesto siempre derrama vino tinto en la alfombra clara.
- Buscar aparcamiento antes de las fiestas toma más tiempo cuanto menos quieres estar en la tienda.
- Si escondiste los regalos muy bien, los niños ya los encontraron o tú mismo no recuerdas dónde los pusiste.
- El plato que dijiste que era el más fácil, seguro sale mal.
- Los niños criticarán más el regalo que fue el más caro.
- Si estás seguro de que un regalo será un éxito, alguien más ya lo regaló a la misma persona, y antes que tú.
- Si quieres ser atento y antes de las fiestas captas que a alguien le interesa un libro, y felizmente se lo compras para Navidad, casi seguro que ya lo tiene.
- Si quieres cambiar una prenda regalado, o no tienes el ticket, o el regalador no recuerda bien la tienda, o aunque tengas todo, no habrá tu talla.
- Cuanto más quieres impresionar a tus invitados con tus dotes culinarias, más probable es que algo se queme.
- La belleza y fragilidad del adorno navideño es directamente proporcional a la probabilidad de que se te caiga y rompa.











