Pero mientras intentamos sobrevivir al calor entre cuatro paredes, muchos notamos que nuestro estómago también da señales de alerta. Si últimamente te sientes más hinchado o tienes problemas digestivos, no estás solo y hay una razón para ello. Aquí te contamos la ciencia detrás y algunos consejos efectivos para que esta etapa sea más llevadera.
¿Por qué reacciona nuestro cuerpo así al calor?
El calor favorece la proliferación de bacterias dañinas en nuestro intestino, aumentando el riesgo de infecciones y causando diarrea o hinchazón. Para regular la temperatura, el cuerpo dirige la sangre hacia la piel para liberar calor, lo que reduce el flujo sanguíneo en el sistema digestivo y ralentiza la digestión.
Además, el calor es una fuente de estrés para el cuerpo, y nuestro sistema digestivo es uno de los más sensibles a este estrés. Por eso, a veces nuestro estómago procesa con dificultad incluso los alimentos habituales.
El calor también nos lleva a picar más y a comer de forma irregular, lo que sobrecarga la digestión. Estos factores se suman y suelen provocar hinchazón y lentitud intestinal. Pero no te preocupes, investigamos con la ayuda de Clarissa Lenherr, nutricionista, qué pasa en nuestro cuerpo y cómo podemos mejorar esta situación.
1. Bebe suficiente agua

Con el calor sudamos más y necesitamos más líquidos para evitar la deshidratación. El agua es clave para una buena digestión. Si no bebes lo suficiente, el tránsito intestinal se ralentiza, las heces permanecen más tiempo en el intestino y fermentan, causando gases e hinchazón. ¡Bebe al menos 2 litros al día durante la ola de calor!
2. No descuides las comidas calientes

En verano tendemos a preferir alimentos fríos y crudos, pero son más difíciles de digerir y sobrecargan el sistema digestivo. Los alimentos fríos pueden ralentizar el estómago porque contraen sus vasos sanguíneos, mientras que las verduras cocidas son más suaves y fáciles de digerir. Cocina ligeramente las verduras y consúmelas frías en ensaladas.
3. Come varias veces en porciones pequeñas

Tu estómago lo agradecerá si comes porciones pequeñas varias veces al día. Así evitas comer en exceso y mantienes la energía durante el calor intenso.
4. Evita las bebidas con gas

En verano es común consumir bebidas alcohólicas y refrescos con gas. El alcohol puede dificultar la absorción de nutrientes, alterar la producción de ácido estomacal, ralentizar la digestión y aumentar la producción de bilis, lo que puede causar diarrea. Además, es diurético y aumenta el riesgo de deshidratación. Los refrescos con gas contienen dióxido de carbono que puede quedar atrapado en el estómago, causando hinchazón y calambres.
5. Evita los alimentos salados

Aunque los snacks salados son tentadores, elige frutas y verduras frescas para mantenerte hidratado todo el día.
6. Muévete

Con el calor tendemos a movernos menos, pero intenta incorporar paseos suaves o estiramientos para apoyar la digestión y reducir la hinchazón.
7. Duerme lo suficiente

El calor dificulta un sueño reparador, y el cansancio afecta nuestros hábitos alimenticios. Esto puede llevar a picar más y comer de forma irregular, lo que ralentiza el tránsito intestinal y provoca hinchazón. Además, cuando estamos cansados, tendemos a elegir alimentos grasos, azucarados y poco saludables, que sobrecargan el sistema digestivo y empeoran los síntomas. Crea un ambiente fresco y tranquilo para un descanso óptimo.











