¿Por qué aparece la tristeza o depresión después de un viaje?
Las vacaciones siempre benefician tu salud mental: te permiten descubrir el mundo, desconectar y vivir el presente con más intensidad. Esto es cierto tanto para un viaje soñado de dos semanas como para un fin de semana largo en el campo.
Numerosos estudios confirman que las vacaciones reducen el estrés y mejoran el bienestar. Sin embargo, esa felicidad suele ser pasajera: la mayoría vuelve a su estado habitual en pocos días tras regresar a casa.
Es lógico: durante las vacaciones te alejas unos días del trabajo y las rutinas, el descanso y el cambio de entorno te hacen sentir más feliz y equilibrado.
¿Qué puedes hacer contra la tristeza post-vacacional?
Si crees que esta sensación te puede afectar, vale la pena preparar algunas cosas antes de volver para sentirte mejor.
Por ejemplo, deja tu casa limpia y ordenada para evitar tareas extra tras un viaje ya agotador. Si tienes tiempo, pon toallas limpias, cambia las sábanas y organiza un poco.
Si puedes, toma uno o dos días libres extra después de las vacaciones. Así tendrás tiempo para readaptarte, organizarte y retomar tu ritmo sin prisas.
También es buena idea planear alguna actividad económica y divertida para después de volver: una cena con amigos, ir al cine o cualquier plan que te recuerde que el verano aún no termina y que puedes seguir disfrutando.
Escribir un diario te ayuda a guardar los mejores momentos del viaje y, al releerlo meses después, recordarás todas las experiencias positivas. Los recuerdos más vivos se desvanecen con el tiempo, así que un diario es un gran aliado para revivirlos.
Un estudio holandés de 2010 sugiere que unas vacaciones relajantes y de descanso prolongan la sensación de felicidad semanas después. Aunque la tentación sea visitar muchos lugares, a largo plazo tu salud mental agradecerá un viaje más tranquilo.

¿Qué hacer si ya has vuelto y te sientes mal?
En ese caso, reunirte con familia o amigos puede ser una gran idea. Comparte tus recuerdos, fotos y videos, o incluso plasma tus experiencias en algún proyecto manual.
Pasar tiempo al aire libre también mejora tu salud mental. Aprovecha el verano para salir a caminar regularmente o practicar deporte al aire libre, así cuidas cuerpo y mente.
Ordenar y organizar tu espacio puede darte tranquilidad. Además, incorporar nuevos hábitos o hobbies puede ayudarte a sentirte mejor y renovado.
¿Y si la tristeza no desaparece?
Si te sientes triste por más de unos días y no logras superarlo, considera consultar a un psicólogo. A veces, unas pocas sesiones son suficientes para recuperar tu bienestar y descubrir qué está afectando tu estado de ánimo. Puede que no estés contento con tu trabajo o que tengas demasiadas cargas, y eso influye en cómo te sientes al volver a casa.











