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3 cosas que realmente motivarían a las mujeres a tener más hijos

Schuster Borka4 min de lectura
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3 cosas que realmente motivarían a las mujeres a tener más hijos — Familia
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El autor siguió preguntándose cuándo tomarán los políticos decisiones que apoyen el modelo tradicional, donde el padre trabaja y la madre se queda en casa cuidando a los hijos. Cree que así ambas partes dependerían mutuamente y se restauraría el equilibrio familiar, lo que llevaría a que las mujeres tuvieran más hijos.

Sentí un escalofrío en la nuca. Pero este modelo solo restauraría la "dependencia mutua" en una dirección: pondría a las mujeres en una dependencia económica, donde no tendrían más hijos porque quisieran, sino porque ya no tendrían el control sobre esa decisión.

Claro que esto podría aumentar la población, pero la pregunta es a qué costo y a quién beneficia que nazcan más hijos por obligación.

Dicho esto, si la disminución de la población se vuelve un problema real, creo que se pueden tomar medidas políticas para incentivar la maternidad, pero nunca para forzarla.

Si realmente queremos que las mujeres tengan más hijos con seguridad y alegría, creo que hay tres aspectos clave para cambiar: la distribución del trabajo, el sistema de salud y el reconocimiento social.

Una distribución más equitativa del trabajo en casa y en el trabajo

Source: unsplash.com

Una de las mayores barreras para las mujeres al tener hijos es la experiencia de que no solo trae alegría, sino también una carga desproporcionada, sobre todo para las madres. Todavía es común que las mujeres sean las principales responsables del hogar y la crianza, mientras trabajan a tiempo completo. Los hombres, incluso con buena intención, a menudo "ayudan" como si no fuera una tarea compartida.

Un cambio real ocurriría si las normas sociales apoyaran que los padres se queden en casa con un hijo enfermo con la misma naturalidad que las madres, o que también tomen licencias parentales más largas.

Esto requiere cambiar no solo la cultura laboral, sino también crear conciencia en la educación, medios y leyes: la crianza es una responsabilidad compartida. Si una mujer ve que no estará sola con la logística diaria y no tiene que pelear por cada momento de presencia paterna, será más probable que decida tener más hijos.

Un sistema de salud confiable y centrado en las personas

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Otro miedo fundamental que frena a las mujeres a tener hijos es el estado del sistema de salud. Tener y criar un hijo es un reto enorme, incluso cuando todo va bien. Pero cuando una simple consulta pediátrica implica días de llamadas, incertidumbre y falta de previsibilidad, no es solo incómodo, sino que mina la sensación de seguridad de ser madre.

Y ni hablar de cuando el niño está hospitalizado: a menudo no se garantiza ni una atención digna ni un trato humano. Muchas madres pasan las noches sentadas en una silla, las familias llevan sus propios suministros y la información es escasa.

Si una mujer supiera que ante cualquier problema con su hijo no tendría que enfrentarse a un sistema impersonal y fallido, sino a una red transparente y solidaria, tomaría la decisión de tener otro hijo mucho más fácilmente.

El reconocimiento social de la competencia de las madres

Reconocimiento a las madres
Source: unsplash.com

Quizás el factor menos tangible pero uno de los más importantes es el respeto hacia las madres. En nuestra sociedad, la maternidad suele estar idealizada y minimizada al mismo tiempo. Esperamos que la madre sea experta en todo, sacrificada, siempre disponible y perfecta, pero al mismo tiempo la criticamos por cómo hace las cosas. Si trabaja, ¿por qué no está con su hijo? Si está en casa, ¿por qué no trabaja? Si arrulla, ¿por qué no la deja llorar? Si deja llorar, ¿por qué no tiene corazón?

Un cambio social real vendría si reconocemos que las madres son competentes.

Ellas conocen mejor que nadie a su hijo y pueden tomar buenas decisiones, si las dejamos. No se trata de cuestionar cada paso, sino de apoyarlas y aceptar que si confiamos en ellas para cuidar a la próxima generación, les entreguemos también el mando. No entrometernos en cada decisión mientras esperamos que ellas asuman la responsabilidad en lugar de los que opinan sin saber.

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