No quiero sonar como esos mayores que empiezan todas sus frases con “En mis tiempos...”, pero la verdad es que solo una generación antes todo era muy distinto. Y hacíamos cosas sin IA que los jóvenes de hoy ni se imaginan. Pero te lo digo yo: si nosotros podíamos, cualquiera puede hacerlo.
Obtener el título universitario
Empecemos por lo más grande: el título universitario. Sí, todos nuestros trabajos, incluso la tesis, los escribimos sin inteligencia artificial. No existía ChatGPT, ni Perplexity, ni Google nos daba ensayos listos. Si queríamos escribir algo, había que ir a la biblioteca sí o sí.
Hacíamos cola para usar la fotocopiadora, sacábamos la bibliografía que teníamos que anotar y luego escribíamos con nuestras propias palabras un texto coherente.
Pasábamos noches enteras trabajando, y aunque el resultado no siempre era mejor que lo que la IA escribe en minutos, al menos eran nuestras ideas. Y eso ya es algo…
Crear imágenes divertidas
Hoy solo le dices a la IA que quieres una foto de tu abuela cortando el césped con casco de Darth Vader, y en dos minutos la tienes. Pero no, las imágenes manipuladas no las inventó la Generación Z. Nosotros ya hacíamos memes mucho antes, solo que de otra manera.
Photoshopeábamos políticos con cuerpos de dinosaurios, poníamos cabezas de dibujos animados en personas, todo con nuestras propias manos, recortando pixel a pixel en un programa de edición. No era perfecto, pero tenía su encanto. Y sí, Generación Z, veo lo que hacen. Entiendo que ahora que las fotos mal hechas están de moda, se burlen de las imágenes de internet antiguas, pero recuerden que esas eran obras artesanales.
Planear viajes al extranjero
Hoy una IA arma un plan completo de vacaciones en segundos: dónde comer, qué ver, cómo ir de un lugar a otro. Antes, era todo un proyecto. Primero había que comprar la guía de viaje (sí, de papel, en tienda).
Luego desplegábamos mapas para descubrir la forma más rápida de ir del alojamiento a los sitios turísticos. Y como no existía ni Google Translate, si algo no entendíamos, sacábamos el diccionario. Puede que no haya terminado en Instagram, pero seguro que fue toda una aventura.
Escuchar música y crear playlists
No digo que no sea genial que solo con decirle a la IA “canciones para un día melancólico y lluvioso” tengas la playlist perfecta en segundos. Solo digo que nosotros no teníamos eso.
En cambio, copiábamos casetes, grabábamos CDs o descargábamos mp3 de complicados programas para compartir archivos, y pasábamos horas ordenando canciones para que el orden fuera perfecto.
No era fácil, pero si alguien armaba buenas selecciones, ¡era un gran aliado para conquistar!
Buscar trabajo
Hoy la IA escribe tu currículum, la carta de presentación y hasta te prepara para la entrevista. Nosotros, en cambio, nos sentábamos frente a la computadora, buscábamos una plantilla (si había) y redactábamos cada frase con esfuerzo. Para buscar ofertas, comprábamos periódicos o visitábamos empresas en persona. No existía LinkedIn ni portales de empleo, solo muchas llamadas y correos. ¿Cómo sobreviví a esos comienzos y logré la carrera que siempre quise? Buena pregunta. Creo que el secreto fue quererlo mucho.
Al pensarlo, es increíble cuánto ha cambiado todo en solo una generación. No digo que fuera mejor sin IA, porque nos ahorra ansiedad, dificultades y carga innecesaria, además de ser divertida. Pero guardo buenos recuerdos de aquella época en que todo era “analógico”.











