Llevo años siendo sensible al gluten y a los lácteos, y confieso que al principio la cocina era un reto constante. Cada receta era un nuevo desafío: ¿qué puedo usar que sea sabroso, nutritivo y no cause problemas a mi cuerpo?
Con el tiempo, tras muchos experimentos y aprendiendo de otros que también comen sin gluten ni lácteos y de expertos increíbles, descubrí que ciertos ingredientes presentes a diario son un gran apoyo para mí. Aquí te comparto mis cinco favoritos, con los que preparo platos saludables, variados y deliciosos.
Pasta sin gluten
La pasta sin gluten es un básico en mi cocina. Hoy en día, hay muchas opciones saludables para elegir: versiones hechas con harina de arroz integral, avena, mijo o sorgo, e incluso pastas a base de verduras.
Siempre busco estas opciones y evito las que contienen maíz. Lo mejor es que en minutos preparo platos principales llenadores, desde una simple pasta con pesto hasta una receta más especial con verduras y atún.

Verduras frescas, ensaladas y frutas
Las verduras frescas, ensaladas y frutas son pilares esenciales en mi alimentación. No solo aportan sabor y color, sino que están llenas de vitaminas, fibra y antioxidantes. Combinarlas de forma variada cada día me ayuda a disfrutar de comidas no solo deliciosas, sino también equilibradas, incluso siguiendo una dieta sin gluten ni lácteos.

Algunos ejemplos:
- Cuando preparo un revuelto o tostadas con hummus, siempre acompaño con una buena porción de verduras. Si tomo avena o granola, nunca falta una gran cantidad de fruta encima.
- Para almuerzo y cena suelo elegir pollo o pescado a la plancha, y como guarnición horneo verduras (zanahoria, calabacín, batata, remolacha, brócoli, coliflor, cebolla morada). También me gusta añadir verduras como zanahoria y perejil al arroz basmati, mijo, quinoa o avena.

Cocino sopas varias veces a la semana. Mis favoritas son la sopa de tomate, crema de brócoli, crema de lentejas, y casi nunca falta una sopa de carne. Todas tienen algo en común: siempre lleno la olla con muchas verduras.
Atún
El atún no solo es rápido y sabroso, sino que está lleno de proteínas y grasas saludables, esenciales en una dieta sin gluten ni lácteos. Es perfecto para ensaladas, pastas o risottos, y en minutos transforma cualquier plato en una comida nutritiva y deliciosa.

Leches, cremas, yogures y cremas para cocinar vegetales
Las leches, cremas, yogures y cremas para cocinar de origen vegetal, consumidos con moderación, han sido una verdadera revolución en mi cocina sin gluten ni lácteos. Su textura cremosa y sabor suave me permiten preparar mis guisos, salsas, platos horneados, cremas y postres favoritos sin usar lácteos.

Me encanta preparar espaguetis cremosos con champiñones y crema de arroz enriquecida con verduras, darle un toque especial a la tortilla o pita sin gluten con yogur natural de coco y eneldo, y añadir crema vegetal a la mayoría de mis guisos (acelgas, frijoles, judías verdes, lentejas, patatas). También uso leche vegetal para mejorar mi café y para hacer pudín de chía y arroz con leche.
Aceite de oliva
Por último, pero no menos importante, el aceite de oliva está presente en muchas de mis comidas: uso la variedad extra virgen para ensaladas y platos fríos, y el aceite de oliva para cocinar es un básico confiable en la sartén. No solo aporta sabor, sino que está lleno de grasas saludables, indispensables para una dieta equilibrada.

Estos ingredientes ya no son solo simples productos para mí, sino pilares firmes en mis comidas diarias. Gracias a ellos, la dieta sin gluten ni lácteos no es una limitación, sino una oportunidad creativa para preparar platos deliciosos, nutritivos y variados que disfruto cada día.











