Antes todo era mejor – dicen los mayores, y aunque no todo, estas diez cosas seguro que sí.
Libertad
La dulce inaccesibilidad. No había móviles ni correos electrónicos: si salías de casa, tu jefe, suegra, ex, nadie podía localizarte. De niños, solo decíamos a nuestros padres que íbamos a jugar con los demás y que volveríamos al anochecer. No nos llamaban ni rastreaban; hacíamos lo que queríamos. El espacio y tiempo personal eran mucho más accesibles, algo que los jóvenes de hoy casi no conocen.
Música
Conciertos a precios accesibles. No había shows de láseres espectaculares, vuelos sobre el público ni mil bailarines, pero la música era buena y no tenías que vender un riñón para entrar.
Relaciones
La alegría de reencontrarte con un amigo que no veías desde hace días, semanas o meses y contarle con entusiasmo todo lo que pasó mientras no se veían. Los jóvenes hoy están en comunicación constante, por eso las amistades son más superficiales.
Viajes
Antes del 11-S, bastaba con llegar al aeropuerto una hora o 40 minutos antes del vuelo, sin tener que hacer largas colas en seguridad. La experiencia de descubrir era más personal, porque solo contabas con una guía de viaje y un mapa de papel, lo que fomentaba más interacción con los locales.
Llamas
¡Las grandes fogatas! No quiero sonar como un boomer —porque solo soy generación X— pero no pasamos nuestra juventud frente a pantallas, sino acampando, trepando árboles, construyendo refugios y asando tocino. Hace poco invité a mi sobrina de veinte años con sus amigos a la finca, y quedaron fascinados cuando les encendí una gran fogata. Ninguno había visto algo así, “solo en las películas”, y eso es triste.
Ocupaciones
De chicos, arreglar coches viejos era la pasión. Hoy no puedes tocar nada bajo el capó porque todo está diseñado para que hasta un cambio de aceite requiera un costoso taller. De chicas, leer las revistas Popcorn y Bravo con las amigas. No había internet para buscar mil fotos de tu ídolo; quizás veías un videoclip en MTV una vez a la semana o recortabas una foto de esas revistas. Valorábamos más la música y las películas, y eso mantenía la admiración en un nivel saludable.
Experiencia
¡El autocine! Nunca hubo muchos, pero hoy casi no quedan, y tenían un ambiente único… Lo mismo el cine al aire libre en Balatón, siempre fue una gran experiencia.
Palabras
Libertad de expresión. Hoy hay que andar con cuidado para no ofender a nadie, por ejemplo, a un compañero vegano comentando lo rico que estuvo el guiso de pollo el fin de semana. Historia real.
Colgado
Los jóvenes nunca sabrán lo satisfactorio que era colgar el teléfono fijo en la cara de alguien. Tenía su impacto, ya fuera cuando alguien te explicaba algo y tú colgabas, o cuando terminabas un monólogo apasionado y colgabas agresivamente para enfatizarlo. Hoy solo "cortamos" la llamada en el móvil, pero el clic y el zumbido constante de la línea eran mucho más satisfactorios.
Esperanza
La certeza de que tu vida sería mejor que la de tus padres. No fue fácil para nosotros, pero la situación económica actual es desalentadora y dificulta mucho a los jóvenes que no vienen de familias acomodadas.











