Decir en qué se diferencia el pan de jengibre que conquista casi todo el mundo en los países nórdicos de las galletas de otras culturas no es fácil de precisar, aunque su mezcla de especias y textura suave es bastante única.
No digo que no haya quien prepare este dulce navideño de forma similar fuera de los países bálticos, pero lo que realmente importa es que con esta receta puedes lograr un postre festivo que nunca falla.
Así se hace el piparkakku
Ingredientes
- 250 ml de miel o melaza
- 150 gramos de azúcar (preferiblemente moreno)
- 150 gramos de mantequilla
- 2 cucharaditas de polvo de hornear
- 500 gramos de harina
- 1 huevo
- jengibre molido, clavo molido, canela molida y esencia de vainilla al gusto
Preparación
Calienta la miel y la mantequilla en un recipiente pequeño, removiendo hasta que se integren. Hazlo a fuego lento para evitar que la mezcla se queme fácilmente. Cuando el jarabe esté homogéneo, añade las especias y deja que hierva un momento más, luego retíralo para que se enfríe. Nuestros amigos finlandeses suelen poner el recipiente en la nieve, pero tú puedes dejarlo en la encimera; lo importante es tener paciencia, porque luego tendrás que amasar la masa a mano y no quieres quemarte con la miel caliente.
Cuando el jarabe (que desprenderá un aroma delicioso gracias a las especias) esté frío, tamiza en un bol la harina, el azúcar y el polvo de hornear, añade el huevo y vierte la mezcla de miel y mantequilla. Remueve hasta que el líquido se absorba lentamente en la harina.
Cuando la masa esté formada, espolvorea un poco de harina encima, envuélvela en film transparente y déjala reposar en la nevera toda la noche o al menos varias horas. No te preocupes si la masa sigue un poco blanda, porque se endurecerá bastante en frío. Si al sacarla está demasiado seca o desmenuzable, calienta un poco más de miel y amásala con ella para suavizarla. Yo uso este truco a menudo cuando las cosas no salen como esperaba, y nunca ha arruinado el resultado.
Ahora viene la parte divertida: estira la masa hasta que tenga unos 3 mm de grosor, corta las formas que prefieras y hornea a 170 grados hasta que estén doradas. ¡Cuidado porque se cocinan rápido y pueden quemarse!

Decoración y almacenamiento
Cuando la masa esté fría, puedes cubrirla o decorarla con merengue: bate la clara de un huevo con unas gotas de limón y añade azúcar glas poco a poco hasta obtener un merengue muy firme. El último truco es este: cuando el merengue esté seco, guarda las galletas en un recipiente hermético o una bolsa junto con la piel pelada de una naranja o una manzana. En un día, las galletas estarán suaves y deliciosas, pero seguirán frescas y crujientes, y su aroma será aún más increíble.











