Lava los platos nuevamente
El agua caliente y un buen detergente desengrasante hacen maravillas. Disuelven la capa de película que causa los olores y los restos de comida quemada. Llena el fregadero o un recipiente de plástico con agua caliente, añade detergente, y frota bien los utensilios con una esponja limpia o un cepillo suave. Luego enjuágalos con agua caliente y déjalos secar en el escurridor. ¡Solo guárdalos en el armario cuando estén completamente secos!
Remojo con vinagre
El vinagre combate eficazmente los olores persistentes. Mezcla partes iguales de vinagre y agua tibia en un recipiente de plástico, y remoja los platos durante al menos una hora. Luego desecha la solución y enjuágalos con agua caliente. ¡Sécalos en el escurridor, sin olores ni manchas!
Frotado con bicarbonato de sodio
El bicarbonato de sodio también es un excelente desodorizante. Prepara una pasta mezclando media taza de bicarbonato con 2 cucharadas de agua. Sumerge las cerdas de un cepillo suave y frota todas las superficies. Déjalo actuar hasta una hora, luego enjuaga bien con agua caliente y deja secar.
Consejo: tanto el vinagre como el bicarbonato eliminan manchas difíciles, como la salsa de tomate. Si tienes manchas muy resistentes, remoja los utensilios en vinagre concentrado durante toda la noche o deja la pasta de bicarbonato en las áreas manchadas; al día siguiente estarán limpias y sin olores.

¿Cómo evitar que los olores persistentes vuelvan a aparecer?
1. Limpia regularmente el lavavajillas y el fregadero
El interior del lavavajillas necesita una limpieza profunda al menos una vez cada cuatro meses. Vacíalo y limpia el filtro, verifica que el tubo de desagüe no esté obstruido. El fregadero tampoco debe quedar sucio. Límpialo y haz funcionar el triturador de basura, y enjuaga el desagüe para evitar la proliferación de bacterias.
2. Carga y descarga correctamente el lavavajillas
Si lo sobrecargas, algunas partes no se limpiarán. Asegúrate de cargarlo correctamente y saca los utensilios limpios tan pronto termine el ciclo. Si permanecen cerrados mucho tiempo, puede aparecer moho y olor a humedad.
3. Siempre usa agua caliente
Ya sea lavado a mano o en ciclo de máquina, el agua caliente mantiene alejados los aceites y restos de comida pegados. Revisa la configuración del calentador de agua para asegurar que llegue agua suficientemente caliente al lavavajillas y al grifo.
4. Filtra el agua si es dura
Los niveles de bacterias y minerales en el agua pueden reducir la eficacia de los detergentes y máquinas. Si vives en una zona con agua dura, vale la pena instalar un sistema ablandador y decir adiós a la acumulación de cal.
5. Elige detergentes de buena calidad
Busca productos que contengan agentes tensioactivos desengrasantes, como el Sodium Lauryl Sulfate (SLS). Estos ayudan a que la grasa y el aceite se eliminen fácilmente con agua caliente.
6. Guarda los platos secos
Limpia regularmente los armarios y estantes de la cocina para que la capa de grasa de la cocina no atrape olores. Nunca guardes platos aún húmedos, porque el moho y la humedad están garantizados.
7. Desecha los platos agrietados
Las grietas en platos de plástico o cerámica pueden albergar bacterias y causar olores desagradables. Deshazte de las piezas desgastadas, agrietadas o dañadas y disfruta de una cocina impecablemente fresca.











