Lo importante: aunque hablamos de alimentación, no podemos ignorar el estrés cuando se trata de problemas de tiroides. ¿Por qué hay tantos casos hoy en día? No solo la mala alimentación influye, sino también el estrés elevado. Bajo estrés, las glándulas suprarrenales producen cortisol, lo que suele aumentar el nivel de TSH mientras que las hormonas tiroideas activas disminuyen.
Un nivel alto y sostenido de cortisol afecta todo el sistema hormonal. Por eso, si tienes un problema tiroideo o hormonal, considera el estrés como un factor clave. Y si quieres prevenir, reduce al máximo los periodos de tensión intensa.
¿Comer o no? – Grasas
La respuesta es clara: no. Además del estrés, las dietas bajas en carbohidratos (low carb) y altas en proteínas (cetogénicas), que consideramos saludables, también afectan la tiroides. Estudios recientes muestran que un exceso de proteínas puede ser perjudicial.
Por evolución, la grasa tiene un efecto inhibidor en la tiroides. Hace miles de años, los humanos consumían grasas animales solo en invierno, y el resto del año seguían una dieta vegetal que les aportaba la grasa necesaria. Las semillas maduras en otoño indicaban al cuerpo prepararse para el frío, reduciendo la actividad tiroidea y ralentizando el metabolismo, algo vital para la supervivencia.
Hoy en día, sin embargo, transmitimos a nuestro cuerpo un mensaje diferente con dietas ricas en grasas y proteínas y bajas en carbohidratos, lo que genera un estrés constante porque la mayoría de nuestros órganos funcionan con glucosa. Mientras que el cuerpo puede corregir errores de unos meses, años de malos hábitos suelen derivar en enfermedades tiroideas.
¿Comer o no? – Gluten y lácteos
En problemas autoinmunes y de hipotiroidismo, a menudo hay intolerancias alimentarias no detectadas. Estas condiciones implican una baja producción de ácido gástrico y una insuficiente producción enzimática, que favorecen las sensibilidades.
Al principio el cuerpo resiste, pero puede llegar un punto en que no distingue entre proteínas propias y extrañas, desencadenando la enfermedad autoinmune.
Se recomienda una dieta sin gluten ni lácteos y realizar un test de intolerancias. También ayuda consumir alimentos ácidos durante las comidas, como jugo de limón recién exprimido o jugo de chucrut, y complementar con enzimas digestivas si es necesario.
¿Comer o no? – Potenciadores naturales y artificiales
El estado del sistema nervioso afecta cada célula, incluida la tiroides. El yodo es esencial para su buen funcionamiento, pero algunos potenciadores pueden eliminar este mineral tan importante.
Ten cuidado con los diuréticos, ya que sobrecargan los riñones y aceleran la pérdida de minerales, vitaminas y oligoelementos (los riñones también trabajan de más con exceso de proteínas).
Además, los estimulantes a largo plazo pueden causar el efecto contrario al esperado: ralentizan el metabolismo y reducen las hormonas tiroideas activas.
¿Comer o no? – Alimentos con goitrógenos
Si tienes problemas de tiroides, presta atención a ciertos vegetales y frutas que contienen goitrógenos. Estas sustancias bloquean la absorción de yodo, la función de la TPO o la producción de TSH. Si estás sano, no hay razón para evitarlos, pero si tienes problemas tiroideos, no conviene consumirlos en grandes cantidades ni con frecuencia.
Entre los cereales, contienen goitrógenos mijo, sorgo y teff. La soja puede ser problemática, pero en cantidades moderadas y de buena calidad no suele causar problemas. Evita el amapola y las crucíferas, que pueden ser delicadas. La buena noticia es que las crucíferas son más peligrosas crudas, mientras que en los cereales el goitrógeno se activa al cocinar. Las crucíferas incluyen coles, coliflor, brócoli, rábano, espinaca, colinabo, rábano picante y mostaza. Entre las frutas destacan la fresa y el durazno, y entre las semillas, la linaza y los piñones.
Excepto los cereales, cocinar o tostar estos alimentos reduce mucho su contenido de goitrógenos. Consumidos con moderación, también pueden formar parte de una dieta equilibrada. La clave es la variedad.
¿Comer o no? – Carnes
Con moderación, y preferiblemente carnes sin procesar, que es lo ideal para todos. Pero si tienes problemas tiroideos, evita consumir mucha carne. ¿Por qué? Porque la carne es rica en proteínas y aminoácidos como cisteína, triptófano y metionina, que pueden inhibir la función tiroidea óptima. Aunque son necesarios, no en las cantidades que la mayoría consume.
Por suerte, las proteínas están en todos los cereales, verduras y frutas, aunque en diferentes tipos y cantidades. Así que no tienes que temer a la falta de proteínas si reduces o eliminas la carne. Eso sí, cuida una dieta variada y nutritiva, porque la carencia proteica también afecta negativamente la tiroides.











