Niños con cuerpo de adultos
En el mundo hay muchos niños atrapados en cuerpos adultos, y probablemente no tengas que buscar mucho para encontrar uno. Eso no disminuye su valor, pero es clave reconocer que un niño herido maneja los hilos de su vida. Emocionalmente, alguien se vuelve adulto cuando puede tomar decisiones sin estar atado a viejas heridas.
Esto puede significar que una frase recibida de los padres ya no afecte al niño interior, porque ha procesado sus traumas. Así es, todos nos traumatizamos unos a otros, y lo mejor es aceptarlo. La familia es la mejor escuela para el alma, porque nos presenta justo los retos que necesitamos enfrentar. Sin eso, la vida sería solo un ir y venir sin sentido.

El misterio de la casa parental
Algunos vuelven a la casa de sus padres con la mayor felicidad, mientras que otros lo hacen con una sonrisa menos alegre al recuperar su habitación de niño. Y hay quienes nunca abandonan esa casa. Reiteramos que ninguna situación debe ser motivo de juicio, pero cada uno debe descubrir el misterio y motor de su propia vida.
Quienes vuelven a la casa parental con alegría y nostalgia probablemente tuvieron una infancia menos traumática, o al menos sus traumas no están ligados a ese lugar.
Desafortunadamente, no todos tienen esa suerte, y muchos regresan a su antigua habitación con un nudo en la garganta. No siempre es culpa de la familia; muchas veces los traumas infantiles se forman sin que los padres lo sepan. En esos casos, vale la pena detenerse en ese lugar, porque probablemente se activó el modo niño.
Cómo apagar el modo niño
Los padres siempre causan traumas en sus hijos, pero esos niños también tendrán hijos, y así se transmite, aunque puede trabajarse para cambiarlo. Los padres son humanos y cometer errores es casi inevitable. ¿Qué significa realmente criar sin errores? ¿Existe? Incluso los psicólogos más reconocidos admiten sus luchas con sus hijos; criar no es fácil ni para expertos. Pero como adultos, podemos trabajar para sanar viejas heridas. Entonces, la responsabilidad está en nuestras manos.
El primer paso para apagar el modo niño es perdonar a nuestros padres. No es una frase superficial, debe sentirse desde el corazón.
Durante este proceso puedes sentir enojo, rabia o incluso rechazo, si eso es lo que tu niño interior experimenta. Pero recuerda que esa es la ira de tu niño interior y como adulto puedes cambiarla. Incluso puedes sanar tu relación con la casa de tus padres, apagando el modo niño. Para eso, sanar la relación con tus padres es clave. Solo liberándote de viejas heridas podrás sentirte verdaderamente libre.
No esperes el momento perfecto ni a un especialista, empieza ahora con pequeños pasos. Un buen comienzo es volver al lugar y quedarte un rato en esa habitación que te costaba tanto entrar. Pregúntale a tu niño interior cómo se siente y tranquilízalo asegurándole que está seguro contigo, porque ahora eres el mejor cuidador que podría tener.











