Si visitas Gaziantep, en el sureste de Turquía, descubrirás una tradición muy especial: el café menengiç. Esta bebida ancestral, sin cafeína, no es café en el sentido tradicional, sino que se elabora con el fruto del pistacho silvestre (Pistacia terebinthus) y ha sido parte de la rutina diaria de sus habitantes por generaciones.
El sabor del menengiç es a nuez, ligeramente amargo, naturalmente sin azúcar, y muchos coinciden en que es más cremoso si se prepara con leche. Se encuentra en cafeterías, mercados tradicionales y patios elegantes de la ciudad. Pero, según un reporte de la BBC, los locales lo valoran no solo por su sabor: el menengiç es la bebida que protege la salud durante el invierno desde hace generaciones.
“Para alguien de Gaziantep, la vida sin café menengiç es impensable. Nunca podríamos olvidarlo. Eso es lo que somos” – dijo Zeynel Abidin Tahtaçı, dueño del Menengiç Kafe, a un reportero de la BBC.
Le atribuyen múltiples beneficios
El fruto del pistacho silvestre se tuesta y se muele finamente para preparar esta bebida de sabor a nuez y ligero amargor. En los mercados y cafeterías de la ciudad, el sonido del molido del menengiç es parte de la banda sonora diaria que acompaña la vibrante vida del bazar.
Para los locales, el menengiç es mucho más que una bebida: tradicionalmente se ofrece para aliviar resfriados, tos o malestares leves. Mustafa Zor, de 86 años y preparando este café desde los años 70, recuerda: “Mi abuela era mi médico. Ella y todas las mujeres mayores del pueblo conocían las recetas del menengiç que les enseñaron sus propias abuelas.”

Raíces ancestrales en cada taza
La historia del café menengiç se remonta a varios siglos atrás. Según leyendas locales, el sultán Mehmet II lo probó en el siglo XVII durante su estancia en Gaziantep. Pero las investigaciones arqueológicas llevan aún más lejos: restos de pistacho silvestre encontrados cerca de Göbekli Tepe, del periodo neolítico, indican que en esta región se recolectaba, consumía y procesaba este fruto hace 12,000 años.

Las técnicas ancestrales de recolección siguen vigentes: los frutos se sacuden directamente sobre una lona extendida en el suelo y luego se muelen hasta convertirlos en polvo, base del café. Cada vez más cafeterías modernas lo ofrecen, desde las tradicionales con estufas de leña hasta las más hipster.
Salud y energía en una taza
Aunque el menengiç se considera principalmente una bebida tradicional, la ciencia moderna empieza a reconocer sus beneficios. El fruto es rico en proteínas y minerales, y gracias a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, puede apoyar el sistema inmunológico y la recuperación del cuerpo.
Así que el café menengiç no es solo una bebida sencilla: es parte de la identidad de esta ciudad, que conecta el pasado con el presente, las tradiciones familiares con el estilo de vida moderno. En bazares y cafeterías, es evidente que el menengiç es una experiencia comunitaria: los locales se sientan juntos a charlar mientras disfrutan de su taza.
Un legado histórico en la vida moderna
El café menengiç evoca muchas veces las prácticas culinarias del pasado. Antes, los locales no solo lo usaban como bebida, sino también como especia y base para pasteles y panes. Aunque estas formas de uso están desapareciendo, la bebida sigue viva y se encuentra en casi todas las cafeterías de Gaziantep.
El café menengiç no es solo una bebida, sino una parte del patrimonio cultural de Gaziantep: cada taza lleva consigo un poco de historia, tradición familiar y experiencia comunitaria. Ya sea en el bullicio del bazar o en una cafetería moderna, siempre saboreamos un pedazo del pasado en el presente. ¿Te animarías a probar esta bebida tan especial?











