El árbol genealógico de las mujeres sin hijos parece terminar, pero en realidad no es así. Quienes no tienen descendencia también dejan un legado. No tener hijos no significa que no dejemos marca en el mundo.
El árbol genealógico
De adolescente, me obsesioné con investigar mi árbol genealógico y logré rastrear a mis antepasados muy atrás en el tiempo. Sabía el nombre de cada primo lejano, tío y tía, y esperaba con ilusión ver qué descendientes aparecerían bajo mi nombre.
Soñaba con tener una hija que también tuviera una hija, y un hijo que continuara el apellido de mi futuro esposo. Pero el esposo nunca llegó y tampoco hubo hijos. Por suerte, para entonces ya era lo suficientemente madura para no medir el valor de mi vida por eso.
Fui profesora durante cuarenta años y no pasa una semana sin que algún exalumno me escriba. Recientemente, un exalumno de 43 años me contactó porque se sentía perdido y buscaba consejo. No a sus padres, sino a mí. Estos mensajes me confirman que sin hijos también dejo un legado.
Con dudas
Tengo muchas amigas para quienes la maternidad no fue lo que esperaban y si pudieran volver atrás, no tendrían hijos... Por eso no creo que hayamos nacido mujeres para traer descendencia al mundo.
La razón correcta
Tengo dos hijos, los quiero y estoy orgullosa de ellos, pero nunca pensé que los tuve para "pasar mis genes" o "dejar algo en el mundo después de morir". Quien tenga hijos por esas razones, no lo hace por un buen motivo.

Ejemplos que aleccionan
Tengo dos ejemplos que me enseñan que nuestro legado no siempre está ligado a los genes. Una tía mía, una mujer inteligente y maravillosa, además de una ceramista exitosa. Su esposo también es un hombre culto y genial, pero su hijo —mi primo— simplemente "no logró" salir adelante.
Desde adolescente fue adicto a las drogas y ni los mejores médicos ni los centros de rehabilitación lograron ayudarlo. Durante años casi no lo vieron, solo buscaba dinero, y según rumores, ahora vive como persona sin hogar en Londres.
El otro ejemplo es una amiga con un alma hermosa, cuya hija está en prisión y lo estará por 15 años. Estas personas maravillosas no deben ser juzgadas por sus descendientes, sino por su propio carácter.
La cadena rota
Tuve un hijo pequeño que murió de cáncer a los cuatro años y ya no puedo tener más hijos. No creo que eso signifique que no dejo nada atrás. Estoy orgullosa de haberme levantado de ese trauma y hoy soy líder en una organización que ayuda a niños enfermos. Mi legado es ayudar a esos niños.
Un error
Jane Austen, Katherine Hepburn, Teresa de Calcuta, Edith Piaf, Frida Kahlo, Virginia Woolf, Marilyn Monroe, Marie Curie, Emily Dickinson y muchas más: todas las conocemos y sabemos lo que dejaron en el mundo. ¿Qué tienen en común? Ninguna tuvo hijos. (Incluso me atrevo a pensar que quizá pudieron brillar en su arte y vocación porque no tuvieron hijos...).
Claro que no todas las mujeres sin hijos serán famosas, pero lo importante es que nuestro legado no es la descendencia, sino lo que hacemos por los demás en nuestra vida.











