A veces siento que criar a los niños ya no se trata solo de darles amor y seguridad, sino de qué logo lleva el zapato del niño. Como si la confianza dependiera de unas zapatillas deportivas de cierta marca, y quien no puede comprarlas, se queda atrás. Esto pesa mucho tanto para los padres como para los niños.
Sería fácil decir "no te preocupes por lo que piensen los demás", pero todos sabemos que esa frase no basta cuando en el cole o en la guardería lo que llevas puesto se convierte en una medida de valor. En la era de las redes sociales y la comparación constante, incluso los más pequeños aprenden que hay "cool" y "no cool", y muchas veces no importa quién es amable o servicial, sino qué zapatos recibió en Navidad. Esta presión es difícil de llevar para los adultos, imagina para un niño de seis años.
El peso invisible que llevan los padres
No solo los niños sienten esta presión, también los padres, porque queremos darles esa confianza que parece que un zapato de moda puede ofrecer. Pero al mismo tiempo, nos preocupa que si no seguimos las tendencias, nuestro hijo quede rezagado.
Muchos aprietan el cinturón solo para que su hijo no quede fuera. Pero no hablamos de ello, porque ¿quién admitiría que al final del mes tuvo que contar el dinero por unos zapatos de marca?
Mientras tanto, el amor, la honestidad, la curiosidad y el respeto hacia los demás son los valores que realmente importan. Pero estos no se pueden fotografiar, no se suben a Instagram ni reciben likes.

¿Qué podemos hacer como padres?
No hace falta cambiar el mundo de un día para otro, ni que nuestro hijo sea siempre "el diferente". La clave es ayudarle a ver que su valor no depende de lo que lleva puesto. Y unos pequeños detalles pueden marcar la diferencia.
1. Hablemos con ellos sobre lo que realmente importa
Contémosles qué personas nos inspiran y que nunca es por su ropa.
2. Demos ejemplo con nuestra propia identidad
Si juzgamos siempre por marcas, ellos aprenderán a hacerlo también.
3. Refuercemos las cualidades que nos llenan de orgullo
Sea amabilidad, esfuerzo o creatividad especial.
4. Elogiémosle por quien es
No por lo que lleva puesto. Los niños captan muy bien nuestro énfasis.
5. Que haya espacio para sus deseos, pero también para los límites
Podemos comprar alguna prenda de moda, solo que no se convierta en una regla.
6. Hablemos con sinceridad sobre el dinero
Que entiendan que lo que deseamos tiene un valor y no aparece de la nada.
El futuro no está en la suela del zapato, sino en el corazón
Puede que el mundo sea ruidoso, lleno de logos y expectativas exageradas, pero nosotros podemos ser la voz que le diga a nuestro hijo que es valioso aunque no lleve el último modelo. El amor que recibe, las historias que vive y la seguridad que siente lo acompañarán mucho más que cualquier tendencia en calzado.
Al final, el mayor regalo que podemos dar es la confianza en sí mismo, que no se devalúa al final de una temporada. Y quizás, criando así a nuestros hijos, dejemos un mundo donde no un logo defina su valor, sino quienes son realmente.











