Todos tenemos momentos incómodos que se quedan grabados para siempre.
El extra
Durante la pandemia, cuando todo el trabajo escolar se entregaba online, por error adjunté una foto mía llorando junto con mi examen de matemáticas.
El asiento
Soy asistente y llamé al siguiente paciente. Sin levantar la vista del monitor, le dije mientras escribía un correo que tomara asiento. Al mirar, vi que el señor estaba en silla de ruedas. Cuando el médico lo llamó, él se fue rodando manteniendo contacto visual serio conmigo. Una vez, pregunté a un paciente con un solo brazo de cuál debía tomar la muestra de sangre...
Recuerdo para siempre
Pasaba frente a la Ópera cuando dos chicas extranjeras me pidieron que les tomara una foto. Les dije que claro, les tomé una con mi móvil y seguí caminando. Fue hace siete años, pero aún pienso en lo que habrán pensado de mí...
Con indulgencia
En la universidad, chocamos con una profesora en el pasillo. Ella se disculpó y yo respondí: “Está bien.” Me miró sin entender, y yo me puse tan nerviosa que me fui rápido. Desde entonces, ella me miraba raro cuando nos cruzábamos y yo evitaba su mirada.
Compromiso duradero
No pude decir que no a un chico guapo y sin querer me inscribí en un programa solidario de dos años, que me descontaba unos pocos euros al mes. Al día siguiente llamé al banco, dije que me habían robado la tarjeta y pedí bloquear mi cuenta.

El calzado
Cuando tenía 14 años y fui a comprar zapatos por primera vez sola, me perdí en la tienda hasta que vi unas botas bonitas junto a una caja en un asiento. Me las probé y mientras me miraba al espejo, una chica se acercó y me pidió que le devolviera sus botas.
Desastre
Como vendedora, un chico muy simpático me pidió ayuda para elegir un perfume. Se lo aplicó en el antebrazo y me lo acercó para oler, y yo le di un beso en el brazo. Nos quedamos mirándonos, y yo salí corriendo sin decir nada para pedirle a una compañera que lo atendiera. No volví hasta que él se fue.
Atrapada
Siempre me pongo nerviosa en la caja del Aldi porque el cajero escanea muy rápido y no me da tiempo a guardar mis cosas, lo que me hace sentir fatal por retrasar la fila. Una vez, tan concentrada en guardar rápido, accidentalmente agarré y tiré de la mano del cajero. Desde entonces voy al Lidl porque no podría enfrentarme a él.
Tos-tos
Durante la pandemia, entró un señor a la tienda y tosió fuerte durante minutos. Mis compañeros y yo lo miramos en silencio, pero él nos dijo que tranquilos, que no tenía COVID, sino cáncer de pulmón, y yo respondí: “Entonces está bien.”
La emoción
Intenté tres veces hacer mi pedido en el Drive-in de McDonald’s y en las tres me trabé y tartamudeé. Al final, el despachador y yo nos quedamos en silencio unos segundos y me fui sin decir nada. Una vez, mi amiga quiso adoptar un gato y yo busqué en internet “gato usado”.











