Bien Logo

Es hora de hacer las paces con tu ego. No es un enemigo, sino un aliado interior

Isabel Martínez4 min de lectura
Compartir:
Es hora de hacer las paces con tu ego. No es un enemigo, sino un aliado interior — Estilo de vida
En este artículo

Durante mucho tiempo sentí que la palabra “ego” era casi un insulto. De niño me enseñaron a no ser presumido, a no alardear ni pensar que soy mejor que los demás.

Así que cuando llegaron mis éxitos, siempre daba un paso atrás. Tenía miedo de parecer arrogante, por eso bajaba el volumen de mí mismo, como si girara una radio hacia abajo. Estoy seguro de que muchos de ustedes sienten lo mismo: ¿cuántas veces no has dicho de lo que estás orgulloso solo por miedo a que los demás te vean como “demasiado”?

¿Qué es un ego saludable y por qué no es un enemigo?

Los psicólogos dicen que el ego es nuestra brújula interna que nos ayuda a equilibrar nuestros deseos, nuestra conciencia y las expectativas externas. Piensa en lo importante que es esto en la vida diaria: cuando dices no a un plan agotador porque prefieres descansar, tu ego protege tus límites. Cuando defiendes una idea en el trabajo aunque todos piensen diferente, tu ego te saca de la duda. Y cuando dices: “Merezco estas vacaciones porque trabajé mucho”, no es arrogancia, es una autoestima saludable.

Antes solía ser demasiado realista conmigo mismo: me medía, comparaba mis resultados con otros y solo veía errores y carencias. Desde que acepté que mi ego me ayuda, avanzo con más valentía y disfruto más, porque ya no me niego el bien.

Es hora de hacer las paces con tu ego

Cuando por primera vez pensé: “sí, puedo sentirme orgulloso de esto”, algo cambió en mí. Ya no buscaba ser perfecto, sino valorar lo que había logrado. Por ejemplo, antes si recibía un cumplido por mi trabajo, lo minimizaba: “nada, lo tengo dominado”. Ahora sonrío y digo: “gracias, realmente trabajé mucho”. Parece pequeño, pero es un gran paso porque no dejo que mi autocrítica me derribe.

Seguramente conoces a alguien que siempre es humilde y nunca reconoce su aporte al éxito, dejando que otros se lleven todo el mérito. Pero si todos se quedaran en segundo plano, escucharíamos y veríamos muchas menos historias inspiradoras y valientes. Cuando tienes el valor de compartir tus logros, ayudas a otros a encontrar un camino mejor.

Por supuesto, el ego es un arma de doble filo

Si crece demasiado, puede llevar a la arrogancia; si es muy pequeño, genera autocrítica constante. Por ejemplo, yo solía exagerar mis errores: tras un pequeño desliz, me pasaba días dándole vueltas a lo que “habrá pensado el otro”.

En otros pasa lo contrario: su ego es tan fuerte que no soportan ninguna crítica y solo repiten su verdad en todas las situaciones.

Encontrar el equilibrio no es fácil, pero es liberador. Un ego saludable no significa verse mejor que los demás, sino conocer tus valores y tener el coraje de cambiar cuando sea necesario.

El ego es nuestro coraje cotidiano

Le debo a mi ego que ya no tema tanto a los errores y que hoy acepte nuevos proyectos con gusto. Mi ego no me deja hundirme en la duda, y por eso a menudo soy más creativo y enérgico. Piensa: cuando decides postular a un nuevo trabajo o le dices a tu pareja lo que deseas, eso es el valor silencioso de tu ego. No es arrogancia, es fe en ti y en tu valor.

Ahora creo que el ego no es algo de lo que avergonzarse, sino un compañero interior. A veces es muy ruidoso, otras casi imperceptible, pero si aprendemos a convivir con él, puede ser una fuente enorme de fuerza. No se trata de menospreciar o subestimar a otros, sino de conocer y vivir nuestros propios valores sin miedo.

La próxima vez que sientas que eres “demasiado”, detente un momento y piensa: ¿quizás ese extra es justo lo que te impulsa hacia adelante? ¡Mírate con otros ojos! Si fuera tu mejor amiga quien hiciera lo mismo, ¿la verías como un egoísta presumido?

Lecturas relacionadas

Aunque doy el máximo, aún me falta confianza: así estoy trabajando en ello — Estilo de vida

Aunque doy el máximo, aún me falta confianza: así estoy trabajando en ello

A menudo confundimos nuestra autoestima con nuestro rendimiento. Pero la verdadera autovaloración va mucho más allá.

Isabel Martínez
¿Seguro de ti mismo o a la deriva? Lo que tu mes de nacimiento revela sobre tu nivel de consciencia — Estilo de vida

¿Seguro de ti mismo o a la deriva? Lo que tu mes de nacimiento revela sobre tu nivel de consciencia

Tu mes de nacimiento puede influir en cómo te ves a ti mismo y al mundo. Descubre qué dice de tu nivel de autoconocimiento y consciencia interior.

Isabel Martínez
¿De verdad necesitas a alguien para sentirte completo/a? Pon a prueba tu índice de independencia — Estilo de vida

¿De verdad necesitas a alguien para sentirte completo/a? Pon a prueba tu índice de independencia

La independencia no es sinónimo de soledad, sino de libertad interior. ¿Cuánto has hecho tuyo ese principio? Responde este test y descúbrelo.

Isabel Martínez
¿Qué es la desintoxicación de dopamina? Así sabes si la necesitas — Salud

¿Qué es la desintoxicación de dopamina? Así sabes si la necesitas

El término desintoxicación de dopamina está en boca de todos, pero la ciencia detrás puede ser confusa. Descubre por qué es clave adoptar un estilo de vida más consciente.

Diana Vargas
7 comportamientos que revelan que vives bajo una constante necesidad de agradar — Estilo de vida

7 comportamientos que revelan que vives bajo una constante necesidad de agradar

Muchos parecen amables y serviciales a primera vista, pero detrás suele esconderse una presión constante por cumplir expectativas. Estas señales te ayudarán a identificar este patrón.

Margarita Lobo
¿Te suena? Las mejores respuestas siempre llegan después de la discusión — Estilo de vida

¿Te suena? Las mejores respuestas siempre llegan después de la discusión

A muchos nos ha pasado que las mejores respuestas sólo nos vienen a la mente tras una discusión. Esas respuestas tardías en realidad nos brindan la oportunidad de aprender y crecer.

Margarita Lobo