Cuida tu piel
No es difícil entender por qué la mandarina es perfecta para tu piel: no solo tiene mucha vitamina C, que también impulsa tu sistema inmunológico, sino que está llena de antioxidantes.
Estos capturan los radicales libres, que no solo causan enfermedades, sino que también son responsables de que tu piel se vea opaca, pálida o con acné. Puedes usar sus propiedades renovadoras tanto por fuera como por dentro: prepara una mascarilla mezclando mandarina con yogur y miel para devolverle el brillo a tu piel.
Previene la inflamación de las encías
Varios estudios han demostrado que la falta de vitamina C está relacionada con la inflamación de las encías. Si tu cuerpo recibe su dosis diaria saludable, reduces en un 25% el riesgo de que se inflamen. La mandarina es una fuente fácil para cubrir esa necesidad.
Pero ojo, su jugo es bastante ácido, así que no es lo mejor para el esmalte dental. Disfrútala con moderación para cuidar tu sonrisa.
Te ayuda a rendir más en el ejercicio
La mandarina es una estrella cuando hablamos de entrenamiento: su azúcar natural eleva tu nivel de glucosa en sangre, por eso es ideal consumirla antes de hacer ejercicio para tener más energía.
Además, investigadores de la Universidad Tufts descubrieron que los deportistas que consumían más vitamina C y potasio (ambos presentes en la mandarina) tenían huesos más fuertes. El potasio también ayuda a la recuperación muscular y puede acelerar la recuperación tras una lesión.

Frena el envejecimiento
Gracias a sus antioxidantes, las mandarinas ayudan a prevenir el envejecimiento de tu piel: estimulan el colágeno y la elastina, haciéndola más firme y luminosa.
Su contenido en vitamina A también retrasa los primeros signos de envejecimiento, no solo en la piel sino también en los huesos. Además, esta vitamina cuida la salud de tus ojos y mantiene tu visión nítida.
Refuerza tu sistema inmunológico y previene
La astuta vitamina C vuelve a brillar: ya sabes que si consumes suficiente, tu sistema inmunológico se fortalece y te vuelves más resistente a infecciones. La mandarina es una gran fuente y combina de maravilla con un té caliente, especialmente en las noches frías.
Si quieres darle un impulso a tu sistema inmunológico pero no te gusta el sabor ácido de la naranja o el limón, la mandarina, mucho más dulce, es tu aliada.
Investigadores de la Universidad de Western Ontario también encontraron que la mandarina juega un papel importante en la prevención de la diabetes tipo 2, ya que evita la acumulación de grasa en el hígado y ayuda a que tu cuerpo no almacene más grasa de la necesaria.











