Bien Logo

La confianza no llega cuando todo sale bien, sino cuando no te rindes

Margarita Lobo3 min de lectura
Compartir:
La confianza no llega cuando todo sale bien, sino cuando no te rindes — Estilo de vida

Durante mucho tiempo pensé que la confianza era un privilegio de quienes siempre saben lo que hacen. De quienes entran a una habitación con seguridad, no se tambalean si alguien los cuestiona y mantienen el control en cualquier situación. Envidiaba ese estado porque parecía algo que a mí me faltaba. Pero con el tiempo entendí que la confianza no es una base sólida sobre la que te paras, sino algo que se reconstruye día a día. Y no la construye el éxito, sino la perseverancia.

La verdadera confianza no surge de que todo salga perfecto, sino de no rendirte cuando nada funciona. Cuando intentas lo mismo por cuarta vez y aún no lo logras. Cuando te rechazan otra vez y no das un paso atrás. Cuando, llorando, enfadado o cansado, vuelves a sentarte frente al ordenador porque sabes que si te rindes ahora, la próxima vez será aún más difícil.

También he sentido lo que es perder la fe en mí mismo. Cuando un proyecto no sale como imaginé o cuando alguien más lo hace mejor, más rápido o más bonito. En esos momentos siempre pensé: “quizás no soy lo suficientemente bueno para esto”. Pero hoy sé que esa frase es la que más nos frena. Porque la confianza no crece demostrando constantemente que eres bueno, sino atreviéndote a equivocarte.

Los errores y fracasos no son el final de la historia, sino momentos para aprender. Cada uno es una pequeña lección sobre cómo mantenerte firme cuando todo se derrumba a tu alrededor. Y esas lecciones son la base de la confianza. El éxito tranquiliza por un instante, pero la perseverancia es lo que te fortalece.

También es curioso que la confianza no es algo llamativo. No se muestra hablando fuerte o sabiendo siempre la respuesta. Se muestra en no huir. En atreverte a quedarte en las situaciones difíciles y ser fiel a ti mismo incluso cuando todos esperan algo diferente. A veces, la confianza es simplemente no salir corriendo cuando algo duele. Es confiar en ti mismo cuando nadie más lo hace.

La mayoría pensamos que la confianza llegará cuando logremos suficientes cosas. Cuando consigamos el trabajo, aprobemos el examen, corramos el maratón o recibamos un elogio. Pero en realidad, esas son solo confirmaciones. La verdadera confianza nace mucho antes. En el momento en que caes y decides intentarlo de nuevo. Cuando la voz que dice “déjalo, no va a funcionar” es más baja que la que susurra “sí, inténtalo otra vez”.

El cambio más grande ocurre cuando ya no temes al fracaso. Cuando aprendes que no define tu valor. Que si algo no sale bien, no significa que no seas bueno, solo que aún estás aprendiendo. Y en ese reconocimiento hay algo liberador.

Si ahora estás en un momento en que todo parece desmoronarse, no pienses que no tienes confianza. Puede que justo ahora se esté construyendo en ti. Silenciosa, en segundo plano, con cada intento y cada día que decides seguir adelante. La confianza no llega cuando todo sale bien, sino cuando descubres que a pesar de las dificultades puedes seguir creyendo en ti. Y si la próxima vez vuelves a tambalearte, recuerda que no importa cuántas veces hayas caído, sino cuántas veces te has levantado. Porque quien no se rinde, tarde o temprano logra lo que quiere. Y mientras tanto, ni siquiera se da cuenta de que ya no es la meta lo importante, sino que aprendió de lo que realmente es capaz.

Sobre la autora

Margarita Lobo

Margarita Lobo escribe sobre relaciones, familia y el clima emocional silencioso que lo moldea todo. Le interesan las piezas que otras columnas esquivan — los suegros, el perro, la amistad que se volvió rara a los treinta — y las trata con el mismo cuidado que los asuntos grandes.

Lecturas relacionadas

5 pequeñas decisiones audaces que aumentan tu autoconfianza — Estilo de vida

5 pequeñas decisiones audaces que aumentan tu autoconfianza

Tu autoconfianza es uno de tus recursos más valiosos en la vida, y a menudo, pequeñas decisiones personales pueden tener un impacto sorprendente en ella.

Isabel García
"Quizás no lo logre" — El pensamiento que te paraliza antes de empezar — Estilo de vida

"Quizás no lo logre" — El pensamiento que te paraliza antes de empezar

Hay una frase que aparece en la vida de casi todos en el peor momento posible. Este pensamiento es capaz de apagar el entusiasmo y dejarte exactamente donde estás.

Margarita Lobo
7 comportamientos que revelan que vives bajo una constante necesidad de agradar — Estilo de vida

7 comportamientos que revelan que vives bajo una constante necesidad de agradar

Muchos parecen amables y serviciales a primera vista, pero detrás suele esconderse una presión constante por cumplir expectativas. Estas señales te ayudarán a identificar este patrón.

Margarita Lobo
Nunca estarás del todo lista: así es como enfrento el síndrome del impostor — Estilo de vida

Nunca estarás del todo lista: así es como enfrento el síndrome del impostor

El síndrome del impostor es más común de lo que crees, y puede paralizar tu carrera sin que lo notes. Aquí te cuento cómo lo reconocí y cómo lo estoy superando.

Bárbara López
La culpa por el éxito: ¿También sientes a menudo que "no te lo mereces"? — Estilo de vida

La culpa por el éxito: ¿También sientes a menudo que "no te lo mereces"?

Muchos experimentamos culpa cuando finalmente nos sucede algo bueno. ¿Por qué sentimos que no merecemos el éxito y qué podemos hacer para cambiarlo?

Margarita Lobo
5+1 rasgos que definen a quienes de niños intentaban no dar problemas — Familia

5+1 rasgos que definen a quienes de niños intentaban no dar problemas

Si de pequeño hacías todo lo posible por no molestar, cumplir las normas y evitar conflictos, es probable que hoy lo sigas pagando sin saberlo.

Isabel García