Ya sabes cómo es: llegas al salón, miras diez tonos distintos… y al final acabas pidiendo lo mismo de siempre. Este verano vale la pena romper esa rutina.
Las uñas han vuelto a convertirse en toda una declaración de estilo. Ya no son solo un color: son una actitud que puedes combinar con cada look de verano. Estas son las cinco tendencias que van a dominar la temporada.
Amarillo mantequilla, el tono que sienta bien a todas
El amarillo mantequilla, cremoso y cálido, es una de las sorpresas más agradables de la temporada. No es chillón ni infantil: recuerda más bien a la luz suave de una mañana de verano, un tono lácteo y delicado.
Lo mejor es que favorece por igual a las pieles más rosadas y a los tonos morenos u oliváceos. Muchas lo adoran porque es la alternativa perfecta al blanco o al nude clásico, sin resultar demasiado llamativo ni siquiera en la oficina.
Naranja Aperol, el color del aperitivo
La bebida estrella de las terrazas de verano ha llegado hasta la punta de las uñas. Ese tono anaranjado con toques de miel y un guiño rosado transmite exactamente la misma sensación que la rodaja de naranja flotando en un vaso helado.
Este color luce especialmente bien en uñas cortas de forma almendrada u ovalada, donde la luz parece encenderse sobre el esmalte.
Pasteles con brillo, un aire de cuento
Los tonos pastel de este año no se quedan en un acabado mate: llegan salpicados de un brillo fino y sutil, como si alguien hubiera espolvoreado polvo de hadas sobre las uñas. Así, el lila suave, el menta y el rosa bebé dejan de resultar aburridos y se vuelven divertidos y elegantes a la vez.
Es una tendencia ideal para bodas, vacaciones o salidas nocturnas, cuando un toque extra de luz nunca sobra.
Francesa asimétrica y moderna
La clásica manicura francesa de punta blanca ha vuelto, pero ya no en línea recta: ahora se lleva con bordes oblicuos, ondulados o incluso en dos colores. Junto al blanco, cada vez se ven más los ribetes en azul claro o melocotón, que aportan un aire fresco y contemporáneo a este favorito de siempre.
Verdes profundos y saturados
Si prefieres algo más marcado que los pasteles tranquilos, el verde profundo es la apuesta ganadora de este año. Este tono luce de maravilla en uñas largas de forma almendrada o ballerina, y realza el moreno del verano, además de quedar perfecto para los planes de noche.
Cómo elegir entre todas estas tendencias
No hace falta probarlas las cinco a la vez. Lo mejor es partir de tu estilo de vida: si pasas mucho tiempo en la oficina, el amarillo mantequilla o la francesa moderna son un acierto seguro. Para los días relajados de vacaciones, nada como el naranja Aperol o los pasteles con brillo.
Y el verde profundo es para quienes disfrutan destacando y saliéndose un poco de lo convencional.
¿Qué manicura de verano me favorece más?
Depende de tu estilo y tu día a día. El amarillo mantequilla y la francesa moderna funcionan muy bien para la oficina, mientras que el naranja Aperol y los pasteles con brillo son ideales para los días de vacaciones.
¿El amarillo mantequilla favorece a todos los tonos de piel?
Sí. Es un tono cremoso y suave que sienta igual de bien a las pieles rosadas y a las más morenas u oliváceas, lo que lo convierte en una alternativa versátil al blanco o al nude.
¿Qué forma de uña le va mejor al verde profundo?
El verde profundo luce especialmente bien en uñas largas de forma almendrada o ballerina, y resulta perfecto tanto para lucir el moreno como para los planes de noche.
¿En qué se diferencia la nueva francesa de la clásica?
La francesa moderna abandona la línea recta y apuesta por bordes oblicuos, ondulados o en dos colores, con ribetes en tonos como el azul claro o el melocotón además del blanco tradicional.











