Hay muchas razones por las que durante un vuelo puedes sentir que es momento de tomar algo. Quizás quieres entrar en modo vacaciones… o aprovechar las últimas horas de tu descanso. O simplemente necesitas algo que calme el estrés o la incomodidad del vuelo.
Pero sea cual sea el motivo, beber alcohol en el avión puede tener efectos inesperados. Cuando pasa la sensación de euforia, puedes sentirte mucho peor que si tomaras algo en tierra. Y no solo es por la combinación de resaca y molestias en el aeropuerto. Sigue leyendo para entender por qué los expertos dicen que beber en un vuelo puede provocar síntomas que empeoran tu bienestar incluso después de aterrizar.
La humedad en el avión es baja y el alcohol puede empeorarla
“El alcohol es diurético, es decir, le indica a los riñones que eliminen más líquido de lo habitual, por eso tienes que ir al baño más seguido” – explica el doctor Sanjay Kurani, jefe de hospital.
Esto no solo es incómodo en el avión, sino que puede llevar a la deshidratación, que causa cansancio, dolor de cabeza y malestar general.

Además, el avión no es un lugar húmedo: la humedad en cabina es más baja que en la mayoría de hogares, así que el aire es literalmente más seco. Según el dermatólogo Dr. Joshua Zeichner, tu piel puede sentirse más seca incluso antes de beber alcohol.
Las partes del cuerpo que necesitan más hidratación sufren más: se seca la boca, los labios y los ojos. El cirujano Dr. Omid Mehdizadeh confirma que estos síntomas son comunes durante el vuelo.
El vuelo afecta cómo procesa tu cuerpo el alcohol
“La presión en cabina es relativamente baja, equivalente a estar a unos 2 000 metros sobre el nivel del mar. Esto reduce el oxígeno en la sangre, por lo que llega menos oxígeno al cerebro” – explica la enfermera Carol Thelen.
Esto puede causar mareos y sensación de inestabilidad en algunas personas.
Si sumas esta baja oxigenación a la deshidratación, puedes sentir los efectos del alcohol más rápido e intensamente. La doctora Robyn Liu dice:
“Es fácil que lo que en tierra te tomaría tres o cuatro copas, en el avión se note con solo dos sorbos.”
Si viajas en un vuelo largo o de noche, la falta de sueño puede empeorar aún más los efectos del alcohol: el ruido, la incomodidad del asiento y la cercanía de otros pasajeros dificultan descansar bien. Y aunque logres dormir, el alcohol reduce la calidad del sueño REM, por lo que al despertar puedes sentirte cansado y confundido.

Cómo reducir los efectos del alcohol en el avión
Si pides bebida automáticamente en el avión, vale la pena pensar qué hay detrás y si hay mejores opciones.
Si tomas para calmar la ansiedad por volar, prueba alternativas: un proyecto creativo corto, ejercicios de respiración o una app de meditación. La doctora Liu dice que así tendrás una herramienta real sin riesgo de resaca.
Si el alcohol te ayuda a dormir, recuerda que en realidad empeora la calidad del sueño. Mejor sigue trucos para una buena higiene del sueño: rutina antes de acostarte (cepillarte los dientes, cuidar tu piel), antifaz, auriculares con cancelación de ruido y una manta o suéter cómodo.
Pero si solo quieres disfrutar una copa en el vuelo, no tienes que renunciar por completo.
Recuerda: con menos bebida basta, el efecto se siente antes en el avión.
Siempre bebe agua junto con el alcohol para evitar la deshidratación. El doctor Mehdizadeh recomienda un vaso de agua por cada bebida alcohólica. También es buena idea llevar gotas para los ojos y spray nasal para contrarrestar el aire seco de la cabina.
Al final, la decisión es tuya: beber o no beber. La doctora Liu aconseja prestar atención a cómo te sientes tras una o dos copas durante el vuelo; si la resaca es muy mala, mejor saltarse la bebida la próxima vez y ver cómo te va sin ella.











