Alese Johnston siempre puso las necesidades de los demás primero, pero ahora finalmente se enfoca en sí misma. ¿El resultado? Más aventurera y feliz que nunca. Recientemente, The Guardian destacó su historia como un ejemplo inspirador de que nunca es tarde para reinventarse.
Un artículo que cambió su vida
Una mañana de domingo, Alese estaba en el sofá leyendo el Wall Street Journal cuando encontró la historia de una escritora de 60 años que se quejaba de que su vida se había vuelto monótona, siempre contando las mismas anécdotas a sus amigos. “Yo hago lo mismo”, pensó. Unas semanas después, en su 70º cumpleaños, decidió probar 70 cosas totalmente nuevas durante el próximo año.
Planeó muchas novedades
Alese creó una página web, hizo una lista y empezó a anotar ideas. Solo se puso una regla: cada actividad tenía que ser algo que nunca antes hubiera hecho. Empezó con algo sencillo: probar un rollito de primavera vietnamita, pero luego se lanzó a aventuras increíbles.
Superó sus límites varias veces
En los meses siguientes, su vida se llenó de emoción y aprendizaje: asistió a una conferencia sobre guías eróticas que la desafió, y fue una experiencia transformadora. Aprendió pole dance, tomó clases de vuelo, cambió el entrante por postre, exploró nuevas rutas de senderismo, creó una meme coin (una criptomoneda inspirada en memes o bromas de internet y redes sociales) e incluso se animó a una depilación brasileña.
Cuando se reunía con sus amigos, la primera pregunta siempre era: “¿Qué probaste esta semana?” – cuenta Alese, que ni siquiera podía ir al quiropráctico sin compartir sus novedades.
La importancia del divorcio y el autoconocimiento
Dos años antes de este proyecto, Alese se divorció tras 30 años de matrimonio. Se dio cuenta de que no estaba siendo ella misma y decidió ser honesta consigo misma.
Siempre sintió que debía asumir un papel responsable. Su tiempo y dinero siempre los usaba con cuidado. En sus últimos 60, si su pareja no quería salir, ella tampoco iba sola a eventos sociales.
La terapia y escribir un diario la ayudaron a aclarar qué quería realmente. La pregunta clave fue: ¿qué quiero yo? No los demás, sino ella misma. Eso cambió su vida por completo.
El equilibrio entre responsabilidad y valentía
Un día sintió que no necesitaba permiso de nadie. Está bien ser un poco irresponsable. El mundo no se derrumba si sales sola.
Su infancia no fue fácil: con un padre estricto, siempre fue tímida y recuerda que hasta le daba miedo su propia sombra. Pero con los años aprendió a soltar sus miedos y a vivir con valentía.
Carrera profesional y nuevos comienzos
Alese estudió arte en la universidad y su primer matrimonio fue breve. Su abuela la ayudó a ser autosuficiente como madre soltera, por lo que en los 80 estudió programación en una escuela nocturna. Más tarde fue asesora bancaria, luego emprendedora, y ahora trabaja en un proyecto para combatir la soledad y mejorar la calidad de vida.
Aventurera a los 71
A los 71 años, Alese ya cumplió sus 70 misiones, pero sigue abierta a nuevas experiencias. Es mucho más aventurera y disfruta aprender cosas nuevas. Siente que se ha encontrado a sí misma y está en la mejor etapa de su vida.
Su historia demuestra que nunca es tarde para empezar de nuevo, vivir con valentía y descubrir las alegrías de la vida, sin importar la edad.











