Hay días en los que solo quieres sobrevivir. Ser padre no es fácil, sobre todo si no hablamos de sus dificultades.
Amor y disfrute
Amar a tu hijo no significa que disfrutes cada momento de la maternidad, y eso está bien. Hay días buenos y otros en los que solo buscas sobrevivir. A veces cocinamos la cena y la compartimos en la mesa charlando tranquilamente, como en las películas (aunque eso es raro, al menos en casa), y otras veces dejo pasar las cosas y no me importa si comen cereales antes de dormir, solo quiero caer rendida en la cama. Y no hay nada de malo en eso.
Regulación emocional
Sabía que ser madre no sería fácil, pero no imaginaba que sería tan complicado. Pocos lo admiten, pero esta realidad toca a todos los padres primerizos. La crianza exige no solo paciencia infinita, sino también una estricta autorregulación, es decir, controlar constantemente nuestro comportamiento y la intensidad de nuestras respuestas emocionales. (Así es como decimos que intentamos no explotar ni gritarle al niño). Y regular las emociones no es fácil cuando un pequeño ser pone a prueba tus límites cada día.

La psicología de la crítica
Nadie te prepara para lo juzgadores que pueden ser otros padres. Cada mujer cree ingenuamente que encontrará aliadas en otras madres, pero luego se sorprende al recibir de ellas las críticas más duras, actitudes arrogantes y miradas más duras. Si te pasa, recuerda que esa actitud nace de la inseguridad propia de esa persona y en realidad no va dirigida a ti. Todos los padres están llenos de dudas, aunque no lo muestren.
Disparadores
Tu hijo despierta en ti emociones que nadie más ha logrado. Pensabas que tu madre, hermano o pareja eran los que más te enfadaban, pero llegó el niño, que con una sola palabra, gesto o mirada puede hacer que tu presión suba a más de 200. No te culpes, no es que seas una madre nerviosa, sino que tu pequeño despierta sin piedad traumas de tu infancia como nadie más. No lo publicitan, pero ser padre es como una terapia de exposición intensa —una confrontación— y lo mejor es que no tienes que pagar por ella, ¡qué suerte!
Egoísmo saludable
Tener un hijo no significa que dejes de ser persona. Si necesitas un poco de espacio o tiempo para ti, no eres egoísta. Toda madre necesita ver a sus amigas, ir a la peluquería o a un tratamiento agradable, hacer deporte o dedicarse a su hobby cuando le apetece. La maternidad no debe ser nuestra única identidad, aunque la propaganda de la madre perfecta lo diga, eso no es saludable.

Perdónate
Sé más amable contigo misma porque, pase lo que pase, lo estás haciendo mucho mejor de lo que crees. Ya demuestras cuidado al leer estas líneas, porque eso significa que quieres ser una buena madre. Incluso en esos días en que sientes que no lo logras. No te dejes engañar por la aparente perfección de otros padres ni te sientas culpable por no ser igual; créeme, ellos tampoco son tan perfectos como parecen. Hace poco, en una fiesta de futuros padres, admiré en silencio a una madre de cuatro hijos que parecía alegre y organizada. Cuando se lo comenté, se rió y me confesó que después de cuatro niños aún no sabe bien qué hacer ni cómo criar, y que esa misma mañana lloró cinco minutos escondida en la despensa. Todas las madres luchamos con lo mismo que tú, tranquila: no estás sola.











