Bien Logo

Preferiría pagar antes que estar ahí: siento que las reuniones de la AMPA son totalmente innecesarias

Isabel Martínez4 min de lectura
Compartir:
Preferiría pagar antes que estar ahí: siento que las reuniones de la AMPA son totalmente innecesarias — Familia
En este artículo

¿Alguna vez has pensado cuánto tiempo, energía y entusiasmo se invierte en algo que una y otra vez se queda estancado? Yo sí, especialmente en las reuniones de la AMPA.

Es natural que te preguntes por qué sigo siendo miembro si siento que es tan inútil. No tengo que asumir tareas extra gratis, ni llegar cansada a una reunión después de un día largo, tomar notas, organizar y repetir los mismos ciclos. En papel es voluntario, pero la realidad es más compleja.

Cuando mi hija empezó primero de primaria, la tutora me llamó personalmente. Me dijo que quería que yo representara a la clase en la AMPA porque aún conocía a pocos padres y necesitaba alguien en quien confiar. Como hija de profesora, era casi seguro que me lo pedirían, así que aunque me escondía en las reuniones como cuando no quería responder en clase de historia, no podía negarme. Además, cuando tu hijo acaba de entrar al sistema escolar, es especialmente difícil decir que no a quien lo va a enseñar durante 4 años.

Pero no fue solo por eso: siempre he creído en la responsabilidad comunitaria, en que como padres no solo somos espectadores del entorno donde pasan la mayor parte del día nuestros hijos. Pensaba que se podía trabajar de manera constructiva, buscando soluciones reales que no solo suenen bien, sino que realmente ayuden a las familias y a los niños.

Reunión

No faltaron ideas

Oportunidades de subvenciones, caos en el aparcamiento, tráfico matutino y vespertino, situaciones peligrosas, estado de las zonas verdes, pequeñas mejoras, actividades con sentido que no solo sean eventos para marcar en la agenda, sino que aporten valor real… Propuestas sensatas que te hacen pensar, “esto sí podría mejorar el día a día”.

Pero una y otra vez nos topamos con muros. Se necesita permiso, no es nuestra competencia, ya preguntamos y no lo aprobaron, esa persona se jubila el próximo año y no se ocupará, la normativa es complicada, depende del sostenedor y más excusas. Iniciar un cambio sencillo (!) suele implicar negociaciones largas y contactos múltiples, y aprendí que:

Con el tiempo, todos solo suspiran cansados cuando llega una nueva idea.

Cuando por fin llegamos a la implementación, suele pasar que no hay dinero, no hay personal o simplemente no hay margen de maniobra. Mejor que todo siga igual.

Aunque la escuela no es pequeña, vemos constantemente que los recursos disponibles (que en gran parte genera la AMPA, por ejemplo con recaudaciones y eventos) no se destinan a desarrollo o programas innovadores, sino a cubrir carencias básicas. Reparaciones, mantenimiento, cosas que no deberían depender de la creatividad y esfuerzo extra de los padres.

Reunión grupal de AMPA para padres

Entendí que el problema no es necesariamente con los padres

Claro, en mi corta experiencia en la AMPA he visto que a veces hay que asumir responsabilidades o incluso pagar por otros para que el sistema no colapse, pero no es lo habitual. No es culpa de las personas ni de la intención, ni falta de ideas. Hay voluntad, pero falta estructura y muchas veces quienes bloquean los cambios ni siquiera conocen bien el problema. Como en niveles superiores, el problema aquí también son los marcos que hacen que las mejores iniciativas avancen lento o ni siquiera empiecen.

Aun así, cuesta admitir que es totalmente inútil

Porque sí hay pequeños avances. Un evento bien organizado que genera decenas de miles de euros para la escuela, una subvención ganada que permite finalmente realizar una mejora aprobada. Los éxitos suelen ser discretos y no siempre visibles para los padres, pero afectan la vida diaria de cientos de niños.

Sin embargo, en esas tardes lluviosas y oscuras de otoño e invierno, a veces sería mejor pagar una cuota de participación y no tener que escuchar otra vez las mismas vueltas ni enfrentarse a esos muros que sabemos que no se moverán pronto. Lo más difícil es la sensación de impotencia y que, aunque veamos que el cambio beneficiaría a los niños, sin aprobación las ideas constructivas se quedan cortas.

Lecturas relacionadas

Mi madre lleva meses con miedo desde las elecciones: esto es lo que hago para ayudarla — Familia

Mi madre lleva meses con miedo desde las elecciones: esto es lo que hago para ayudarla

El ruido digital y las noticias falsas generan un miedo real en las personas mayores. Así intento ayudar a mi madre a navegar este caos sin dejarla sola.

Bárbara López
"Un hijo único no es un hijo de verdad" — Por qué la felicidad familiar no depende del número de hijos — Familia

"Un hijo único no es un hijo de verdad" — Por qué la felicidad familiar no depende del número de hijos

La felicidad familiar no se mide en hijos. Un estudio con 23.000 personas lo confirma: lo que importa es estar presente y en equilibrio como padre o madre.

Isabel Martínez
En lugar de pantallas: Dejo que se aburra porque lo que aprende así no lo conseguiría de otra forma — Familia

En lugar de pantallas: Dejo que se aburra porque lo que aprende así no lo conseguiría de otra forma

Cuando se acerca un descanso escolar largo, surge la pregunta de cómo mantener ocupados a los niños. Pero el aburrimiento no es un enemigo, sino una oportunidad para fomentar la creatividad y la autonomía.

Isabel Martínez
¿Cuándo dejó la cena de ser un cruasán con mantequilla y se convirtió en una hora esperando al repartidor? — Familia

¿Cuándo dejó la cena de ser un cruasán con mantequilla y se convirtió en una hora esperando al repartidor?

Antes, la pregunta "¿qué cenamos?" se respondía abriendo la nevera. Hoy esperamos al repartidor. ¿Cómo cambiaron tanto nuestros hábitos nocturnos?

Isabel Martínez
Mi hija es autista: no me molesta que no la entiendas, pero sí que ni lo intentes — Familia

Mi hija es autista: no me molesta que no la entiendas, pero sí que ni lo intentes

El autismo sigue rodeado de mitos. Como madre, acepto las preguntas y la ignorancia. Lo que no acepto es la indiferencia. Este es mi límite.

Bárbara López
«Nunca permitiría que le pasara a ella» Así puede abrirse la herida de la infancia al convertirse en madre — Familia

«Nunca permitiría que le pasara a ella» Así puede abrirse la herida de la infancia al convertirse en madre

Convertirse en madre puede sacar a la luz traumas infantiles que habíamos guardado. Este proceso puede doler, pero también liberar, porque nos da la oportunidad de hacer las cosas de otra manera.

Bárbara López