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Ser padrastro o madrastra: 6 errores que casi todos cometen sin darse cuenta

J. Anna5 min de lectura
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Ser padre o madre ya es un reto enorme. Pero convertirte en un buen padrastro o una buena madrastra lo es todavía más. Incluso con la mejor de las intenciones, es fácil cometer errores que pueden alterar por completo la convivencia familiar.

Y lo más duro es esto: reparar esos fallos suele costar mucho más tiempo y energía de lo que imaginamos. La buena noticia es que casi todos son evitables si sabes reconocerlos a tiempo.

Convertirte en su "colega": el error número uno

Todos queremos llevarnos bien con el hijo de nuestra pareja. Y no es solo por él: el ambiente en casa marca cómo vivimos cada día, así que buscamos que todos estén a gusto.

El problema aparece cuando esa cercanía se pasa de la raya. A veces le contamos cosas que no le corresponden saber, como los detalles de nuestra relación de pareja. No hay que acercarse al niño como un amigo, sino como un adulto. Eso es lo que construye el respeto.

El exceso de "colegueo" abre la puerta a la falta de respeto y a posibles abusos de confianza. Cada uno debe ocupar su lugar en la familia: el adulto siendo adulto, y el niño siendo niño.

Querer sustituir al padre o a la madre

Este error suele nacer de un buen sentimiento: quizá no tienes hijos propios, o simplemente adoras a los niños. Pero conviene recordar algo esencial: todo niño tiene ya su propio padre y su propia madre, sean muy buenos o muy imperfectos.

No solo tú, también el niño necesita entender que la figura de su progenitor no se puede reemplazar. Hay que aceptarla y respetarla tal y como es. Una relación familiar basada en la confianza no se construye enseñando que las personas son intercambiables según nos convenga.

Intentar hacerlo demasiado bien

No merece la pena sacrificarte hasta el agotamiento para "ganarte un puesto" en la familia. Haz lo que te toca, pero aprende a decir que no y a asumir los conflictos que eso pueda traer. Confía en ti.

No necesitas ser un santo para que te acepten y te valoren. Y tampoco intentes moldear al niño a la perfección.

Es un niño como cualquier otro, no una pieza de fábrica que pasa por un control de calidad. El objetivo no es la perfección, sino que todos estéis a gusto y os vayáis acompasando poco a poco.

Los celos, en ambas direcciones

Todos conocemos la leyenda de la madrastra malvada, celosa del hijastro. Pero la realidad es más matizada: hasta cierto punto, es completamente normal que un adulto sienta algo de celos, siempre dentro de unos límites y gestionándolos con cabeza.

Lo interesante es que el niño también puede sentir celos. Y ahí llega tu momento: eres el adulto y te toca manejar bien la situación. No solo hay que tranquilizarlo recordándole que su padre o su madre biológicos lo quieren muchísimo, sino también dejándole claro que tú también lo quieres. La seguridad emocional hace desaparecer los celos.

Dejar en segundo plano a tu propio hijo

Hay momentos en los que decides a favor del hijastro sin motivo real: para evitar un conflicto o por quedar bien. Es un error. Perjudicas tanto al hijastro como a tu propio hijo, y encima te generas un sentimiento de culpa que empeora todavía más las cosas.

Quien piensa con sensatez acepta una verdad sencilla: hay un niño al que llevas mucho más tiempo criando, al que conoces mejor y con el que el vínculo es más fuerte. La hipocresía no lleva a ninguna parte; te engañas a ti mismo y das mal ejemplo a los niños.

En lugar de todo esto: construir familia

Construir una familia va de paciencia. De que cada uno aporte algo al sombrero común: una sonrisa, una habilidad, un poco de humor. Pero sobre todo, tiempo. Tiempo de calidad.

Y un último consejo que nunca falla: la paciencia es una gran virtud.

¿Cuál es el mayor error al ser padrastro o madrastra?

Convertirte en el "colega" del niño en lugar de comportarte como un adulto. Ese exceso de cercanía debilita el respeto y abre la puerta a abusos de confianza.

¿Debo intentar sustituir al padre o a la madre biológicos?

No. Todo niño tiene ya sus propios progenitores, y su figura no es reemplazable. Lo sano es aceptarla y respetarla tal y como es.

¿Es normal sentir celos hacia el hijastro?

Sí, dentro de ciertos límites y gestionándolos con cabeza. El niño también puede sentirlos, y ahí tu papel como adulto es aportar seguridad emocional a todos.

¿Está mal reconocer que quiero más a mi hijo biológico?

Es natural tener un vínculo más fuerte con el niño al que llevas más tiempo criando. Fingir lo contrario solo te engaña a ti y da mal ejemplo; lo importante es no dejar a nadie injustamente en segundo plano.

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