Aunque nuestro corazón late de forma constante y rápida, los expertos aseguran que el parpadeo es el movimiento más rápido del cuerpo humano: en promedio, parpadeamos unas 13.500 veces al día, lo que significa que pasamos alrededor de 10 minutos diarios parpadeando. Seguro sabes que parte de esto es para mantener los ojos húmedos, pero en realidad no es la única razón. Si lo piensas, parpadeas mucho más de lo que tus ojos necesitarían solo para humedecerse.
Un estudio mostró que cuando hablas con alguien, no parpadeas al azar. De forma subconsciente, usas el parpadeo para enviar señales no verbales que indican, por ejemplo, que entiendes lo que te están diciendo. Y la otra persona recibe ese mensaje sin darse cuenta. Además, cuando terminas una frase y quieres ceder la palabra, también lo señalas con un parpadeo. Así tu interlocutor sabe que es su turno.

¿Realmente te entienden o solo fingen?
No todos los parpadeos significan lo mismo. Según un estudio holandés, los parpadeos cortos y rápidos tienen distintos mensajes. Un parpadeo corto indica que entiendes lo que dice la otra persona, pero no te identificas completamente con ello. Puede que no lo digas con palabras, pero tu lenguaje corporal lo revela. En cambio, un parpadeo largo muestra que realmente sientes y comprendes lo que tu interlocutor expresa.
Quizás no notes conscientemente lo que piensa tu compañero, pero inconscientemente prestas atención a su lenguaje corporal.
Por eso, al observar el parpadeo de la otra persona, puedes saber rápido si realmente te está prestando atención o solo finge.
¿Por qué los bebés parpadean menos?
Además, el parpadeo depende de la edad. Puedes notar que los bebés parpadean mucho menos que los adultos. Mientras que una persona mayor parpadea unas 15 veces por minuto, los bebés lo hacen solo dos o tres veces, e incluso a veces solo una vez en 60 segundos.
Los expertos creen que esto se debe a que el parpadeo está provocado por un neurotransmisor en el cerebro (dopamina), que ayuda a que las células cerebrales se comuniquen entre sí.
En el cerebro de un bebé, estos neurotransmisores aún no están completamente desarrollados, por eso necesitan parpadear menos. Además, sus ojos se secan menos, lo que también podría explicar esta diferencia, aunque aún no hay una respuesta definitiva.
Curiosamente, parpadeas más cuando estás mentalmente activo o cuando mantienes una conversación cara a cara. Si tu interlocutor parpadea muy poco mientras hablan, probablemente solo te está escuchando de forma distraída.











