Ningún manual de crianza te lo dice todo. Los mejores trucos no vienen de los libros, sino de madres que ya lo vivieron, lo probaron y lo refinaron con paciencia y algo de ingenio. Aquí tienes diez de los más útiles, prácticos y sorprendentemente efectivos.
Avisa antes de salir del parque
Antes de marcharte del parque, la ludoteca o cualquier fiesta infantil, dale al menos cinco minutos de aviso. Ese pequeño margen le permite prepararse mentalmente para dejar de jugar. El resultado: menos lloros, menos rabietas y una despedida mucho más tranquila para todos.
La tele "se está cargando"
Cuando mis hijos eran pequeños y querían ver la televisión sin parar, les decía que la tele necesitaba cargarse y que mientras tanto tenían que entretenerse solos. Para cuando fueron lo bastante mayores para descubrir el truco, ya no les apetecía tanto pegarse a la pantalla.
También funciona programar el apagado automático del televisor y decirles que se ha sobrecalentado y necesita descansar. Clásico infalible.
La máquina está trabajando
Si tu hijo quiere tocar o pulsar todo lo que encuentra, dile que ese aparato está trabajando ahora mismo y que no se puede interrumpir. Explícale brevemente por qué su tarea es importante. Funciona igual con objetos: «Este cartel no se puede mover, está avisando a la gente de que el suelo está mojado.» Los niños respetan mucho más las cosas cuando sienten que tienen una misión.
El diente que se cae cambia los sabores
Cuando a un niño se le cae un diente de leche, aprovecha el momento para decirle que ahora los sabores se perciben diferente. Es el momento perfecto para animarle a probar alimentos que antes rechazaba. Con las espinacas tardamos tres años, pero al final funcionó. Y ahora las pide.
No te vuelvas loca limpiando cuando vienen visitas
Cuando alguien viene a ver al bebé o a visitar a los niños, no te estreses limpiando la casa de arriba abajo. Te lo prometo: nadie va a mirar cuándo pasaste el aspirador por última vez. Solo tienen ojos para el pequeño. Aprovecha tú también para disfrutar de la compañía adulta mientras los demás se ocupan de entretener a tu hijo.
No te pelees con la hora de dormir
Deja de discutir con tu hijo para que se duerma. Si ya está en la cama y escuchas que todavía se mueve o juguetea con algo, no entres a regañarle. No va a dormirse antes por eso, y solo conseguirás ponerte nerviosa tú. Haz tus cosas, ignora los ruiditos y deja que el sueño llegue solo, que llegará.
Mayo es un mes imposible: no planifiques nada extra
Festivales del colegio, último mes de curso, regalos para los profesores, flores para la graduación, cumpleaños de medio mundo... Mayo es el mes más caótico del año para cualquier madre, y conviene saberlo con antelación. No planifiques nada adicional ese mes, porque ya tendrás más que suficiente sin añadir más compromisos.
Deja que se aburra
El aburrimiento es más valioso de lo que parece. No tienes que tener cada minuto del día de tu hijo planificado. Los niños que aprenden a aburrirse desarrollan su creatividad, su autonomía y su capacidad de entretenerse solos. Si te dice que se aburre, puedes invitarle a ayudarte a doblar ropa o tender la colada. Te garantizo que después de eso, el aburrimiento desaparece misteriosamente.
Si quieres saber más sobre por qué el tiempo libre sin pantallas es tan importante para el desarrollo infantil, este artículo te lo explica muy bien.
No gastes dinero en juguetes de baño
Los mejores juguetes para el baño no cuestan nada. Botes vacíos de champú, recipientes de plástico, tuppers, cucharas de cocina... cualquier cosa que no se estropee con el agua vale. A mi hijo le encanta construir con piezas de Lego mientras se baña. La imaginación no necesita etiqueta de precio.
Cuando el llanto no para
Si tu hijo no puede calmarse, ya sea llorando o en plena rabieta, lávale la cara con agua fresca y, si puedes, salid a dar una vuelta corta al aire libre. Con una sola vuelta a la manzana suele ser suficiente para que el sistema se "reinicie" por completo.
Y el mejor consejo que recibí de la enfermera pediátrica fue este: «No intentes hacer más feliz a un niño que ya es feliz.» A veces, lo mejor que podemos hacer es simplemente estar presentes y dejar que sean ellos mismos.











