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5 hábitos parentales que creemos buenos, pero solo generan resistencia

Szabó Erzsébet3 min de lectura
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5 hábitos parentales que creemos buenos, pero solo generan resistencia — Familia
En este artículo

¿El resultado? Resistencia y conflictos en lugar de apertura. ¡Veamos cómo evitarlo!

1. Lo que piensas: “Está bien no ocultar mis sentimientos frente a él”

Lo que sucede: Tu estado de ánimo influye en la relación.

¿Tuviste un día estresante y sin querer lo transmites a los demás, incluido tu hijo? Es normal no poder ocultar siempre tus emociones, pero intenta que la tensión no afecte tanto. Los niños son muy sensibles a los cambios de ánimo de sus padres.

Si perciben que estás tenso constantemente, pueden empezar a evitar tu compañía. Busca formas de manejar el estrés —como un tiempo para ti— para ofrecerles un apoyo más equilibrado.

2. Lo que piensas: “Debo saber qué le molesta para ayudarle”

Lo que sucede: Tu hijo se cierra cada vez más.

Si notas que algo le preocupa, es natural querer saber qué pasa y ayudar. Pero si lo interrogas constantemente, puede sentirse acorralado y obligado a confesar.

Esta actitud suele provocar el efecto contrario: el niño se retrae en vez de abrirse. En cambio, sé menos insistente.

Por ejemplo, puedes decir que notas que está más callado de lo habitual y asegurarle que puede hablar contigo cuando quiera. Dándole tiempo y opciones, será más fácil que se abra. Muchas veces, un abrazo o un momento de cercanía vale más que mil palabras.

Malos hábitos parentales
Source: unsplash.com

3. Lo que piensas: “Te escucho, pero sigo con mis cosas”

Lo que sucede: Tu hijo siente que no es importante para ti.

Cuando tu hijo se acerca para contarte algo importante, tal vez estés cocinando o respondiendo un correo. Crees que lo escuchas y prestas atención, pero en realidad tu mente está en otra parte.

Esto le transmite que lo que dice no es lo suficientemente importante para ti. Intenta darle toda tu atención cuando quiera hablar. Deja lo que haces, mírale a los ojos y escúchale.

Como madre, sé que no siempre es posible, pero si no puedes parar, pídele un momento y cuando termines, inicia la conversación y concéntrate al 100% en él.

4. Lo que piensas: “Solo se lo cuento a mi amiga, al papá no es gran cosa”

Lo que sucede: Tu hijo pierde la confianza en ti.

Cuando tu hijo te confía algo en privado, te demuestra que confía profundamente en ti. Si compartes esa información —aunque sea con buena intención— su confianza puede dañarse y puede que no se abra contigo la próxima vez.

Por muy tentador que sea, respeta siempre la privacidad de tu hijo. Esto fortalecerá muchísimo el vínculo entre ustedes a largo plazo.

5. Lo que piensas: “Debo mantener el control”

Lo que sucede: Tu hijo empieza a rebelarse.

Cuando tu hijo busca más libertad, entrando en la etapa de desafío o adolescencia, es natural que quieras tener todo bajo control. Pero esto suele provocar el efecto contrario: resistencia y rebeldía. Busca un punto medio.

Dale más espacio, pero deja claro que la libertad conlleva responsabilidad. Si ve que confías en él, se sentirá motivado a comportarse con más madurez.

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