¿Cuándo hay que cambiar la hora?
Para empezar el horario de invierno, el 26 de octubre de 2025 a las 3 de la madrugada atrasaremos el reloj una hora, o lo pondremos a las 2 de la madrugada. Aunque hoy en día pocos lo hacemos manualmente, la mayoría de relojes inteligentes y móviles lo ajustan solos. Por la mañana, vale la pena revisar en casa y, si hace falta, cambiar la hora en relojes de pared, microondas, horno o el reloj del coche.
Gracias al horario de invierno, el amanecer y el atardecer serán aproximadamente una hora antes que el día anterior, el 26 de octubre de 2025. Habrá más luz por la mañana y menos por la tarde.
¿Cómo afecta el horario de invierno a tu cuerpo?
La buena noticia es que, para nuestro ritmo circadiano, cambiar al horario de verano —cuando perdemos una hora de sueño— es mucho más duro que el cambio al horario de invierno.
Además de sonar mejor dormir una hora más, nuestro cuerpo se adapta mejor cuando amanece antes y oscurece antes.
Aun así, un cambio repentino en la rutina puede dejar huella en los días posteriores al cambio de hora.
Adaptarse al nuevo horario de sueño puede ser un desafío, especialmente durante la primera semana tras el fin del horario de verano. Ya sea que te cueste dormir o que despiertes antes, este cambio puede desajustar tu mente y cuerpo de su ritmo habitual.
El cambio de hora no solo afecta el descanso nocturno, sino también el ánimo, la concentración y el apetito.
Esto sucede porque nuestro reloj interno responde a factores ambientales, especialmente a la luz. En los mamíferos, incluido el ser humano, la luz es la señal más potente.
Las estaciones traen cambios en la luz y la temperatura que influyen en nuestro nivel de actividad y estado de ánimo. Los días más cortos, oscuros y fríos suelen afectar nuestro sueño y función cerebral, haciéndonos sentir menos energéticos y más tristes. Si a esto se suma un cambio repentino en la rutina —como el cambio de hora— puede impactar nuestra salud mental y física.

¿Qué puedes hacer para evitar efectos negativos?
Cuando los días se acortan, muchos empiezan y terminan su jornada en la oscuridad. Si es tu caso, exponerte a luz natural durante el día —por ejemplo, sentarte junto a una ventana en la hora de la comida o salir a dar un paseo corto si puedes— puede mejorar tu estado de ánimo.
Dormir bien es clave para mantenerte en tu mejor forma durante el cambio de hora y todo el invierno.
Un buen punto de partida es dormir al menos 7 horas cada noche y mantener un horario regular. También ayuda hacer el cambio de hora de forma gradual.
Por ejemplo, la semana antes del cambio de hora en otoño, acuéstate 5-10 minutos más tarde cada día para acercarte poco a poco a la diferencia de una hora que tu cuerpo tendrá que ajustar.
Si normalmente te acuestas a las 22:00, la semana previa al cambio, ve retrasando la hora hasta las 23:00. Cuando se haga el cambio, esa nueva hora (las 23:00, que tu cuerpo ya habrá adoptado) se convertirá en las 22:00, y podrás volver a tu horario habitual.











