Cuando algo sale mal, cambia el plan, no la receta
Se te quema la base del sofrito, el arroz se pasa, el flan no cuaja. En casa, la salida más elegante no es intentar rescatarlo a la desesperada, es reorganizar: ese arroz pasado se convierte en guarnición con queso rallado y nadie pregunta; el flan fallido se sirve en copa con fruta y galleta rota encima. Si algo es irrecuperable, saca otra cosa y cuéntalo con naturalidad. Las comidas que recordamos no son las perfectas, son aquellas en las que la anfitriona estaba de buen humor.
¿Qué platos se pueden dejar hechos el día antes?
Guisos de carne, legumbres, caldos, sopas y cremas, escalivada, hummus y patés vegetales, bizcochos, tartas de queso y mousses mejoran o se mantienen perfectamente de un día para otro, siempre enfriados rápido y bien tapados en la nevera. Lo que conviene dejar para el momento es todo lo que depende de la textura: hojas aliñadas, frituras, pescado a la plancha y pasta recién hecha, aunque sus salsas sí puedes adelantarlas.
¿Cómo calculo las cantidades cuando somos muchos?
La trampa es multiplicar sin pensar: con más comensales suele sobrar, porque hay más platos en la mesa y cada uno come un poco de todo. Si sirves aperitivo, principal y postre, quédate en una ración generosa por persona del principal y confía en los acompañamientos, que siempre estiran. Y prepara una guarnición extra barata y fácil, como pan, una ensalada grande o patatas al horno: cubre cualquier descuadre sin que lo note nadie.











