La plancha es uno de esos aparatos a los que no miramos hasta que nos traiciona. Un día pasa por una camisa blanca y deja una raya marrón, o se queda pegada al tejido como si hubiera perdido el deslizamiento, o suelta un olor extraño en cuanto calienta. Y lo curioso es que casi nunca está estropeada: está sucia. Suele haber dos culpables, la suela y el depósito, y los dos se resuelven en una tarde, sin productos especiales y sin tirar nada.
Primero, la regla de oro
Siempre con la plancha desenchufada y completamente fría. No a medias, no "templadita": fría. Y segunda regla: nada de estropajo metálico, cuchillos, rasquetas ni polvos abrasivos sobre la suela. La mayoría de las planchas actuales llevan un recubrimiento antiadherente o cerámico; un solo arañazo y ese recubrimiento deja de deslizar para siempre, con lo que habrás cambiado una mancha por un defecto permanente.
Antes de empezar, extiende un paño viejo o papel de cocina sobre la mesa. Lo que sale de una plancha abandonada no siempre es bonito.
La suela: pegajosa, con restos o con rayas marrones
Para la suciedad habitual —esa capa gris y pegajosa de almidón, suavizante y fibras— funciona una pasta espesa de bicarbonato con unas gotas de agua. Se extiende con un paño suave o con el dedo, se deja un par de minutos, se frota en círculos sin presionar y se retira con un paño húmedo bien escurrido. Insiste alrededor de los agujeros de vapor y termina pasando un paño solo con agua para que no quede residuo.
Si quedan restos más tercos, un paño empapado en vinagre blanco, apoyado sobre la suela fría durante unos minutos, ablanda la costra. Y existe el truco clásico de las abuelas que sigue funcionando: extender una capa de sal gruesa sobre un papel grueso o un paño de algodón viejo y pasar la plancha caliente, sin vapor, varias veces por encima; la sal arrastra la suciedad incrustada. Después, siempre, limpieza en frío con paño húmedo.
¿Plástico fundido o fibra sintética pegada? No intentes rascarlo en caliente. Deja enfriar del todo, aplica un cubito de hielo en una bolsa sobre el resto para endurecerlo y retíralo con una espátula de madera o el canto de una tarjeta de plástico. Luego repasa con bicarbonato.
El depósito: donde se esconde la cal
Si la plancha escupe gotas con partículas, deja manchas blanquecinas o pierde fuerza de vapor, el problema está dentro. Lo primero es revisar el manual: muchos modelos tienen una función de autolimpieza, y consiste básicamente en llenar el depósito, calentar al máximo, desenchufar y accionar el botón correspondiente sobre el fregadero o un barreño, dejando que salga todo el vapor y el agua con los restos de cal. Se repite hasta que el agua salga limpia.
Los agujeros de vapor se repasan después con un bastoncillo de algodón humedecido, y si alguno sigue obstruido, un palillo de madera con cuidado. Para el exterior, un paño con agua y una gota de jabón neutro basta; nada de mojar la zona del cable ni los mandos.
Sobre el agua que usar, haz caso a tu fabricante: unos piden agua del grifo, otros recomiendan mezclarla con desmineralizada. Y hay un gesto que evita la mitad de los problemas: vaciar el depósito cada vez que termines de planchar, en lugar de dejar el agua dentro durante semanas.
Planchar para no tener que limpiar
La mayoría de las manchas marrones vienen de planchar sintéticos a temperatura demasiado alta. Empieza siempre por las prendas delicadas, con el aparato aún subiendo de temperatura, y deja para el final el algodón y el lino. Si usas apresto o almidón en espray, aplícalo por el revés y a distancia, porque es el principal responsable de la suela pegajosa. Guarda la plancha en vertical y fría, con el cable recogido sin tensión.
¿Se puede poner vinagre dentro del depósito de la plancha?
Es un truco muy extendido, pero bastantes fabricantes lo desaconsejan porque el vinagre puede dañar juntas y componentes internos, así que lo primero es mirar el manual de tu modelo. Para el interior, la opción segura es la función de autolimpieza o un descalcificador específico recomendado por la marca; el vinagre, mejor reservarlo para la suela fría, por fuera.
¿Cada cuánto hay que limpiar la plancha?
La suela conviene repasarla en cuanto notes que se arrastra o se ve gris, que suele ser cada pocas sesiones de plancha. El depósito y la función antical pide atención más o menos una vez al mes si planchas con frecuencia y vives en una zona de agua dura, y menos a menudo si planchas poco o tu agua es blanda.










