La mesilla, con regla de cinco objetos
La mesilla es el termómetro del dormitorio: si está saturada, todo lo demás lo está. Propón una regla sencilla: cinco objetos en la superficie, no más. Normalmente son lámpara, libro, vaso o botella de agua, un pequeño recipiente para gafas o pendientes y una crema. Todo lo demás baja al cajón, y el cajón también se revisa: cargadores enredados, medicamentos caducados, auriculares rotos y bolígrafos secos ocupan el espacio que debería tener lo que de verdad usas de noche.
Si cargas el móvil en la mesilla y quieres empezar a no hacerlo, no te exijas el cambio radical: mueve el cargador a la cómoda, al otro lado de la habitación. El gesto de levantarte para mirarlo es suficiente fricción para que a las once y media decidas no hacerlo. Y deja preparado un pequeño cuaderno: apuntar lo que te viene a la cabeza al apagar la luz funciona mejor que intentar recordarlo.
Vertical, bajo la cama y el cesto de lo que está en tránsito
En los dormitorios pequeños el espacio que sobra está en las paredes. Dos baldas altas sobre la cómoda, perchas de pared junto a la puerta para el abrigo del día y un organizador colgado en la cara interior de la puerta del armario multiplican la capacidad sin robar metros de suelo. Bajo la cama, usa cajas planas con tapa y etiqueta, y resérvalas solo para lo que no se usa cada semana: ropa de otra temporada, mantas, zapatos de ocasión.






