Leer acompañada, aunque no sea en un club
El hábito se refuerza cuando hay alguien al otro lado. No hace falta apuntarse a nada: basta con una amiga a la que mandas una foto de la página que te ha gustado, o con leer diez minutos en el sofá al mismo tiempo que tu pareja o tu hija, cada uno con lo suyo. En casa esto último ha tenido más efecto que cualquier discurso sobre la importancia de la lectura: los niños copian lo que ven, no lo que se les recomienda.
Y guarda un registro mínimo. Una libreta con el título y la fecha, nada más. Ver la lista crecer, aunque sean cuatro libros en un otoño, hace más por la motivación que cualquier propósito de enero.
¿Cuánto tiempo hay que leer al día para retomar el hábito?
Bastante menos de lo que la gente imagina: diez o quince minutos diarios sostenidos valen mucho más que dos horas un domingo cada tres semanas. La clave está en la repetición, porque lo que se entrena no es la cantidad de páginas, sino la capacidad de entrar en concentración rápido; cuando eso se recupera, los ratos largos vuelven por sí solos.
¿Escuchar audiolibros cuenta como leer?
Cuenta como acceder a un libro, disfrutarlo y pensar sobre él, que es de lo que se trata, aunque el proceso mental no sea idéntico al de la lectura en papel. Para muchas personas con poco tiempo, con dificultades de atención o con problemas de vista, el audiolibro es la puerta que mantiene vivo el hábito, y nada impide combinarlo: escuchar mientras cocinas o caminas y leer en papel los ratos tranquilos.









