Bien Logo

Volver a leer cuando ya no aguantas diez páginas: el plan de las tres semanas

Lena Hartley4 min de lectura
Compartir:
Volver a leer cuando ya no aguantas diez páginas: el plan de las tres semanas — Aficiones
En este artículo

Hay una escena que se repite en muchas casas: la mesilla con tres libros empezados, el marcapáginas en la página veintiocho del que más ilusión te hacía y una sensación vaga de culpa cuando alguien pregunta qué estás leyendo. Yo he estado ahí varias veces, la última después de un año especialmente ruidoso, y la conclusión fue incómoda: no había dejado de leer por falta de tiempo. Había dejado de leer porque mi cabeza se había acostumbrado a saltar de estímulo en estímulo cada quince segundos.

La buena noticia es que la atención se comporta como un músculo desentrenado. No hace falta un mes de retiro ni levantarse a las cinco. Hace falta bajar el listón hasta un punto ridículo y sostenerlo tres semanas.

Semana uno: diez minutos y un libro que no te exija nada

El error clásico al retomar la lectura es empezar por el clásico enorme que llevas años queriendo leer. Eso no es un plan, es una prueba de esfuerzo. La primera semana pide lo contrario: un libro que te atrape en la primera página. Novela negra, relatos cortos, memorias con humor, incluso un libro que ya hayas leído y te encante. Releer está infravalorado: quita la ansiedad de averiguar si te va a gustar.

Diez minutos al día, cronometrados si hace falta. Cuando suene la alarma puedes seguir, pero no estás obligada. Lo importante es que el cerebro registre que leer es algo fácil y agradable, no una tarea pendiente más.

Semana dos: engancha la lectura a algo que ya haces

Los hábitos nuevos sobreviven cuando se apoyan en otro que ya existe. Piensa en tu día y busca el momento que se repite sin fallo: el café de después de comer, los minutos en los que esperas a que el pequeño se duerma, el transporte, la sobremesa del domingo. Coloca el libro exactamente ahí, no "cuando pueda".

En mi caso funcionó la silla de la cocina después de recoger la cena, con el móvil cargando en otra habitación. Ese detalle es más determinante que la fuerza de voluntad: si el teléfono está a un brazo de distancia, va a ganar. No por debilidad tuya, sino porque está diseñado para ganar.

Deja el libro visible y abierto boca abajo en el sitio donde vas a leer. Un libro guardado en la estantería es un libro que no se lee.

Lecturas relacionadas

Llevas meses sin terminar un libro: cómo volver a leer cuando la cabeza va a mil — Aficiones

Llevas meses sin terminar un libro: cómo volver a leer cuando la cabeza va a mil

No es falta de tiempo ni de interés: es atención fragmentada. Estas son las estrategias que devuelven el hábito de leer sin culpa y sin listas de lecturas obligatorias.

Lena Hartley•
Más allá del crisantemo: las flores que mantienen el balcón encendido hasta noviembre — Jardín y terraza

Más allá del crisantemo: las flores que mantienen el balcón encendido hasta noviembre

Los crisantemos no son la única opción cuando baja la luz. Asteres, sedum, brezos y algunas gramíneas aguantan el otoño en maceta con muy poco esfuerzo, si aciertas con el riego y el sitio.

Lena Hartley•
Cómo organizar una tertulia literaria de barrio que no se apague al tercer encuentro — Aficiones

Cómo organizar una tertulia literaria de barrio que no se apague al tercer encuentro

Empezar un club de lectura es fácil; mantenerlo vivo es otra cosa. El formato, las normas mínimas y las preguntas que hacen que la conversación arranque sola.

Lena Hartley•
Las personas que te sacan tu mejor versión: cómo reconocerlas (y cómo serlo tú) — Relación

Las personas que te sacan tu mejor versión: cómo reconocerlas (y cómo serlo tú)

Hay gente a cuyo lado uno se porta mejor casi sin darse cuenta. No es magia ni carácter fuerte: son conductas concretas que se pueden reconocer y también aprender.

Mira Calloway•
¿Qué puerta abrirías? Tu elección cuenta cómo necesitas descansar de verdad — Esoterismo

¿Qué puerta abrirías? Tu elección cuenta cómo necesitas descansar de verdad

Elige sin pensarlo entre cuatro puertas y lee después. No es ciencia, es un espejo: una forma amable de averiguar qué tipo de descanso te falta en noviembre.

Elise Navarro•
Cuando el trabajo ha sido tu segunda casa: cómo preparar la salida sin perderte por el camino — Dinero y carrera

Cuando el trabajo ha sido tu segunda casa: cómo preparar la salida sin perderte por el camino

La jubilación de alguien que ha pasado media vida detrás de la misma barra emociona por algo muy concreto: el trabajo no era solo trabajo. Si tu salida se acerca, hay maneras de prepararla que ahorran mucho vacío.

Nora Bellamy•