Según Karol Rodriguez, maquilladora profesional, este efecto grumoso generalmente no es causado por el producto en sí, sino por cómo preparas (o no preparas) tu piel. En un video corto pero muy informativo en Instagram, compartió cuatro consejos simples pero geniales para evitar que tu base se apelmace, y cada consejo está relacionado con los pasos previos al maquillaje.
1. Sin exfoliación no hay base lisa

Si la base no se asienta bien en tu piel, a menudo es por las células muertas, que crean una especie de pequeño obstáculo. Según Rodriguez, si no exfolias regularmente, la capa de células muertas literalmente impide que cualquier producto de maquillaje se distribuya bien. Usa un exfoliante químico, o si no tienes mucho tiempo por la mañana, utiliza un disco exfoliante suave con ácidos justo antes de maquillarte. Esto ayuda a suavizar la superficie de la piel sin irritarla.
2. Usa solo la cantidad de crema que tenga tiempo de absorberse

Seguro que también has sentido que por la mañana te sientes como un bollo brillante con mantequilla después de una rutina facial de 5 pasos. Según Rodriguez, esto también puede ser un problema si no esperas a que los sueros y cremas se absorban, el maquillaje simplemente se desliza sobre ellos. En ese caso, todas las capas se mezclan, no se adhieren bien entre sí y aparece el efecto grumoso. Regla simple: si tienes 10 minutos para maquillarte, no empieces con una rutina de 10 pasos. Sabes que has dejado suficiente tiempo cuando tocas tu piel y no se transfiere nada a tus dedos.
3. Brocha limpia = mejor resultado

Uno de los errores más comunes que cometen muchas personas es no limpiar sus brochas regularmente. Si en tu brocha de base quedó maquillaje del día anterior, no te sorprendas si al aplicarla el resultado es a rayas o grumoso. Peor aún si usas la misma herramienta para aplicar el primer y luego la base, porque las diferentes capas se mezclan fácilmente y aparece el efecto grumoso. Usa siempre brochas o esponjas limpias y, si es posible, una herramienta diferente para cada producto. Esto no solo mejora la calidad de tu maquillaje, sino que tu piel te lo agradecerá. Menos irritación, menos errores y un resultado mucho más bonito.
4. No lo deslices, solo da toques

Es hora de olvidar la vieja costumbre de aplicar la base como si estuvieras pintando una pared con brocha. Según Rodriguez, los movimientos de frotar alteran ese equilibrio que has creado con una preparación cuidadosa.
“Simplemente da toquecitos. No frotes ni arrastres, solo deja que se asiente sobre la piel.”
Menos fricción significa menos grumos.
La base es más un jugador de equipo que una estrella solitaria. Si todo lo demás está en su lugar: exfoliación, preparación adecuada, brochas limpias y técnica correcta, entonces también hará bien su trabajo. Si simplemente la lanzas sobre tu piel, no te sorprendas si te devuelve el golpe. Así que la próxima vez que pienses que el producto no funciona, mírate al espejo, porque quizás solo falta un pequeño ajuste.











