Bien Logo

Diferencias entre hermanos: ¿Por qué no recibimos lo mismo aunque crecimos juntos?

Isabel Martínez5 min de lectura
Compartir:
Diferencias entre hermanos: ¿Por qué no recibimos lo mismo aunque crecimos juntos? — Familia
En este artículo

Hace poco vi un breve fragmento de una entrevista donde el Dr. Gábor Máté compartía unas ideas que no he dejado de pensar desde entonces. Sobre todo cuando reflexionaba sobre mis propias relaciones, especialmente la que tengo con mi hermano. Desde que mi hermano mayor se fue a un internado, se volvió una especie de "zona gris" difícil de definir en mi vida. ¿Será por las diferencias de género y los seis años que nos separan? ¿O hay algo más detrás?

Seguimos siendo buenos hermanos hasta hoy, sin dramas entre nosotros. Cuando hay problemas, nos apoyamos mutuamente y sabemos que podemos contar el uno con el otro. Sin embargo, siento que hay un mundo que nos separa. Nuestras conversaciones largas son raras, pero cuando retomamos el hilo, hay mucha sintonía y un ritmo compartido. Al principio, esta distancia ocasional me dolía, porque pensaba que no debería ser así. Crecimos juntos, en la misma familia, con los mismos padres... Pero poco a poco, con mi trabajo de autoconocimiento, entendí que quizás esta es una de nuestras mayores y más globales malinterpretaciones.

Como hermanos, nunca recibimos lo mismo

El pensamiento del Dr. Gábor Máté va justo en esa dirección. No existen dos hermanos que crezcan exactamente igual en la misma familia, y no hay dos niños que tengan a los mismos padres de la misma manera. Puede sonar provocativo, pero si nos acercamos un poco más, muchas cosas encajan. No solo es biológico, también psicológico: los padres no son las mismas personas con el primer hijo que con el segundo, y por supuesto, cada niño responde de forma distinta a sus padres.

El orden de nacimiento importa

La llegada del primer hijo suele ser "el gran experimento". Todo es nuevo, incierto, lleno de preguntas, miedos, expectativas y mucha autocrítica. Soy madre de una niña y siento claramente cómo esa primera experiencia me moldeó. Los padres de las generaciones X e Y tienden a sobrepensar, a revisarse constantemente, preguntándose si lo están haciendo bien.

Si tuviera un segundo hijo, la logística sería más complicada, pero mentalmente sería otra rutina. No digo que habría menos ansiedad (siempre hay motivos para preocuparse), pero sin duda contaríamos con más experiencia, confianza y tomaríamos decisiones diferentes en ciertos aspectos. Eso ya marcaría una infancia completamente distinta para ese niño.

Familia riendo junta

Se suman las diferencias de género

A menudo creemos que ya superamos estas diferencias, pero siguen muy presentes en nuestra vida.

Aunque hablemos de igualdad, aún existen distintas expectativas para niños y niñas.

Además, a nivel individual, cambia lo que consideramos fuerza, sensibilidad, éxito o fracaso. Un padre juega diferente con su hijo y con su hija, y lo mismo sucede con una madre, aunque siempre con las mejores intenciones y mucha conciencia.

Otra diferencia importante es que, según el Dr. Gábor Máté, los niños no experimentan el amor “en teoría”, sino a través de la conexión y la forma en que el padre o la madre lo expresan. Y ese amor muestra diferentes caras en cada relación.

La situación económica de los padres también cambia

La vida familiar está en constante movimiento y rara vez permanece igual por mucho tiempo. Por ejemplo, mi hermano mayor nació en circunstancias mucho más inciertas que yo. Y curiosamente, lo mismo ocurrió con mi hija (y con sus hermanos).

Con la perspectiva que tengo hoy, parece casi irresponsable, pero nuestra hija fue concebida antes de salir de una larga dependencia económica. Aunque no le faltó nada, sus primeros años estuvieron marcados por tensiones, mudanzas y gastos relacionados con reformas y cambios de vida. No creo que recuerde todo esto conscientemente, pero seguro que le afectó emocionalmente, al igual que el hecho de que su papá trabajó mucho en el extranjero para que pudiéramos avanzar lo antes posible.

La vida de los padres cambia, a veces de forma dramática

Situaciones cotidianas como mudanzas, cambios de trabajo, enfermedades, pérdidas o traumas no resueltos alteran la forma en que podemos estar presentes en la vida de nuestros hijos. Aunque la diferencia de edad entre hermanos sea pequeña, los padres atraviesan etapas distintas cuando se relacionan con cada hijo. Y los niños perciben estos cambios con mucha sensibilidad, incluso sin poder expresarlos.

Familia comiendo pizza en el suelo

Y por último, los hermanos suelen ser muy diferentes

Siempre me sorprende la gran diferencia entre algunos hermanos, a veces parece que no tienen nada en común. A menudo olvidamos que cada niño llega con un temperamento único, lo que complica aún más la tarea de los padres. ¡Como si no fuera suficiente con todo lo que ya hemos mencionado!

Los hermanos perciben el mundo de forma distinta, reaccionan diferente y tienen necesidades diversas. Esto inevitablemente provoca respuestas distintas en los padres.

Con algunos es más fácil conectar porque comparten niveles de energía, pensamientos y ritmos similares; con otros es más difícil porque cuestionan, juegan con los límites y nos enfrentan a nuestras debilidades. No se trata de cuánto amor hay, sino de las diferencias en la dinámica. Aun así, tanto padres como hijos sienten esas diferencias, y a menudo se asocian con experiencias traumáticas.

Si miramos todo esto desde esta perspectiva, quizás entendamos mejor por qué no recibimos lo mismo aunque crecimos juntos bajo el mismo techo y con los mismos padres. Reconocer esto puede ser sanador, porque no significa que alguien haya cometido un gran error, sino que simplemente construimos nuestras vidas a partir de experiencias y circunstancias distintas.

Lecturas relacionadas

«Porque…» ¿Por qué solemos sobreexplicarnos? — Estilo de vida

«Porque…» ¿Por qué solemos sobreexplicarnos?

A menudo sentimos que debemos justificar cada frase, como si estuviéramos defendiendo ante un tribunal invisible. Pero esta necesidad de explicar todo suele hacer más daño que bien.

Isabel Martínez
El fenómeno del hate-following: Por qué sigues cada paso de quien te irrita — Estilo de vida

El fenómeno del hate-following: Por qué sigues cada paso de quien te irrita

A menudo nos encontramos con personas que nos siguen en redes sociales aunque sepamos que no les caemos bien. ¿Pero por qué lo hacemos nosotros mismos y por qué lo hacen los demás?

Isabel Martínez
Si creciste haciendo estas 6 cosas, probablemente tuviste que ser independiente demasiado pronto — Familia

Si creciste haciendo estas 6 cosas, probablemente tuviste que ser independiente demasiado pronto

Muchos aprendemos desde niños a valernos por nosotros mismos. Pero a menudo eso significa quedarnos solos demasiado pronto, y esa carga invisible puede pesar mucho a largo plazo.

Isabel Martínez
5 razones por las que los hermanos no se llevan bien, según terapeutas familiares — Familia

5 razones por las que los hermanos no se llevan bien, según terapeutas familiares

Las relaciones entre hermanos pueden tomar muchas formas y no siempre se convierten en amistades cercanas. Los terapeutas familiares señalan varios factores que influyen en el tipo de vínculo que desarrollan.

Diana Vargas
¿Debo cuidar a mis padres que no fueron buenos conmigo? — Familia

¿Debo cuidar a mis padres que no fueron buenos conmigo?

Cuando nuestros padres envejecen, surge la pregunta: ¿qué pasa si ya no pueden cuidarse? ¿Qué les debemos si nuestra relación no fue amorosa?

Bárbara López
Cuando el "estoy mal de dinero" es solo solidaridad vacía. ¿Podemos cuestionar a un amigo sobre su situación financiera? — Estilo de vida

Cuando el "estoy mal de dinero" es solo solidaridad vacía. ¿Podemos cuestionar a un amigo sobre su situación financiera?

El dinero es un tema común en los grupos de amigos, y a menudo vemos situaciones donde alguien muestra algo distinto a la realidad. ¿Cuándo es el momento de hablarlo y cómo manejar estas situaciones?

Bárbara López