Estás a punto de dormirte cuando lo oyes: ese zumbido fino y agudo junto a la oreja. Enciendes la luz, miras alrededor, no ves nada, apagas… y cinco minutos después vuelve a empezar. Es uno de los sonidos más exasperantes del verano.
La buena noticia es que hay métodos baratos y sencillos para poner fin a este ritual nocturno, sin necesidad de rociar insecticida químico en el dormitorio.
Por qué los mosquitos te eligen precisamente a ti
A los mosquitos los atrae sobre todo el dióxido de carbono que exhalamos y el olor de la piel. Por eso hay personas a las que casi nunca pican, mientras que otras se pasan la noche entera defendiéndose.
Eso no lo podemos cambiar del todo. Pero sí podemos cambiar algo igual de importante: lo acogedor —o incómodo— que resulta el dormitorio para ellos.
La canela y el clavo que quizá ya tienes en la despensa
A los mosquitos no les gustan los aromas fuertes y especiados. Si pones en un cuenco pequeño unos clavos de olor y una rama de canela y les echas agua caliente, colocándolo en la mesita de noche desprenderá su aroma durante toda la noche y mantendrá alejados a muchos insectos.
El mismo truco funciona si clavas varios clavos de olor en medio limón y lo dejas en el alféizar de la ventana.
La lavanda, que a nosotros nos encanta y a ellos les repele
El aroma del aceite de lavanda resulta relajante para la mayoría de las personas, pero para los mosquitos es todo lo contrario. Basta con poner unas gotas de aceite de lavanda en un algodón o en un pañuelo y dejarlo cerca de la cama, o incluso en una esquina de la funda de la almohada.
Quien pueda, también puede colocar una maceta de lavanda en la ventana. Así se protege también de día, ya que entran menos mosquitos en la habitación.
El ventilador que refresca y protege a la vez
Los mosquitos son voladores bastante torpes, y para ellos una corriente de aire supone un obstáculo importante. Un ventilador encendido cerca de la cama no solo aporta una brisa agradable en las noches de verano, sino que también les dificulta muchísimo acercarse a la piel.
Es una de las soluciones más sencillas y rápidas, ideal para quien no tiene tiempo de andar con trucos aromáticos.
La melisa y la albahaca en el alféizar de la ventana
El aceite esencial de melisa (toronjil) es un ingrediente clásico de los repelentes de insectos, y cultivada en maceta decora la ventana durante todo el verano. Si frotas suavemente una o dos hojas entre los dedos, el aroma se intensifica; conviene aplicarlo entonces sobre el marco de la ventana o la mosquitera.
La albahaca funciona de forma parecida y, como extra, siempre viene bien tenerla a mano en la cocina.
La mosquitera y la luz que muchos olvidan
Por muy buenos aromas que utilicemos, si la ventana queda abierta y sin mosquitera, los mosquitos acabarán entrando tarde o temprano.
Antes de acostarte, revisa que la mosquitera no tenga rendijas ni agujeros y apaga las luces que dan al pasillo o a la calle, porque la luz atrae a muchos insectos hacia la ventana.
Estos métodos no sustituyen a una fumigación en condiciones cuando hay una verdadera invasión de mosquitos. Pero en una noche de verano normal, cuando solo hay que lidiar con algún intruso despistado, pueden ser sorprendentemente eficaces… y no cuestan prácticamente nada.
¿Por qué a algunas personas les pican más los mosquitos?
Los mosquitos se guían sobre todo por el dióxido de carbono que exhalamos y por el olor de la piel. Por eso hay personas que atraen a los mosquitos mucho más que otras.
¿Sirve de verdad un ventilador contra los mosquitos?
Sí. Los mosquitos vuelan mal y la corriente de aire les dificulta acercarse a la piel. Además refresca la habitación, así que es una de las soluciones más rápidas y prácticas.
¿Qué olores mantienen alejados a los mosquitos?
Los aromas fuertes y especiados como el clavo, la canela y la lavanda les resultan desagradables. También ayudan plantas como la melisa y la albahaca colocadas cerca de la ventana.
¿Estos trucos caseros bastan siempre?
Funcionan muy bien en una noche normal con unos pocos mosquitos, pero no sustituyen a una fumigación seria si hay una auténtica invasión.











