Tenemos una tradición en enero que mantenemos con mucho cariño. Al comenzar el año, cuando la energía y el entusiasmo por lo nuevo aún están vivos, nos juntamos, nos preparamos un cóctel con burbujas, nos rodeamos de revistas coloridas y cada una toma unas tijeras para crear su vision board anual.
Un vision board es, en esencia, un mapa visual: una colección de imágenes, palabras y sensaciones que reflejan lo que quieres destacar en tu vida. No es una lista de tareas, ni una tabla de objetivos, ni un amuleto mágico – aunque algunas de mis amigas sí creen en su poder espiritual. Para mí, es sobre todo un ritual compartido que siempre abre la puerta a conversaciones profundas.
No creo que un cartón pueda "atraer" cosas, pero sí confío en que lo que ves con frecuencia te recuerda y te mantiene enfocada. Te sostiene cuando sientes que te dispersas y te ayuda a recordar todo el año para qué estás trabajando. Por eso, en mi vision board de este año puse estas cosas.

Crecimiento profesional – pero diferente a antes
Uno de los enfoques más fuertes de mi vision board este año es el crecimiento profesional. No busco ascensos ni metas específicas, sino un camino más suave y valiente. Quiero salir más de mis zonas conocidas este año. Probar nuevas rutas, incluso sin saber a dónde me llevarán.
No me interesan los resultados inmediatos, sino la curiosidad. La libertad de experimentar. Que no sea un camino marcado por otros, sino que me atreva a seguir el mío propio, aunque sea más lento, con curvas y a veces incómodo.
Armonía y alegría – no solo sobrevivir
El año pasado, en mi tablero sobre mi vida amorosa, puse: “amor y gratitud”. Ya estaba en una relación muy amorosa, pero con personalidades muy diferentes, lo que requería mucho trabajo para funcionar bien juntos. Era clave recordarme que había razones para agradecer, porque había alguien con quien hacer ese esfuerzo.
Este año quiero ir un paso más allá. No solo sobrevivir las dificultades, sino celebrar lo que hemos logrado juntos. Permitirme disfrutar, festejar hasta dónde hemos llegado. Y aceptar que todo estará bien no cuando "terminemos", sino ahora. Justo donde estamos.
Estar presente – porque estos días no vuelven
Como madre, es difícil definir un solo objetivo, porque en este rol nunca sabes qué desafío traerá el día siguiente, mucho menos el año. Pero como mamá de una niña de siete años, sé que los días en que ella es realmente una niña y me ve como su modelo están contados.
Por eso, en mi vision board de este año no puse "ser mejor madre", sino estar presente. La intención de no tomar estos días a la ligera. Recordarme conscientemente: estos son los momentos que extrañaré cuando sea mayor, y disfrutar cada uno.

Y claro: mis amigas
Con quienes hago este tablero cada año. Con quienes puedo decir qué deseo, qué me da miedo y dónde estoy estancada. Espero que en 2026 sigan siendo parte de mi vida. No solo en este cartón, sino en mi día a día.
Para mí, el vision board no es una promesa para el futuro. Es un recordatorio de dónde quiero poner mi atención mientras la vida sigue, con su imprevisibilidad. Y, curiosamente, a veces un simple cartón puede ser nuestra brújula más fuerte.











