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Exfoliar en otoño sin irritar: cada cuánto, con qué y las señales de que te has pasado

Clara Ventura4 min de lectura
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Exfoliar en otoño sin irritar: cada cuánto, con qué y las señales de que te has pasado — Rostro
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Llega el frío, la calefacción seca el aire y de repente el maquillaje se agarra a unas escamitas que antes no estaban. La reacción instintiva es frotar más fuerte, y ahí empieza el problema: la mayoría de las pieles irritadas que veo en otoño no están sucias ni faltas de exfoliación, están agredidas. Exfoliar bien en esta época consiste sobre todo en hacerlo menos y mejor.

Por qué la piel se descama justo ahora

La renovación celular no se detiene en invierno, pero el ambiente cambia: aire más seco fuera, calefacción dentro, duchas más calientes y, a menudo, texturas más ricas que no siempre se absorben del todo. El resultado es una superficie con células muertas peor desprendidas, que se nota rugosa al tacto y refleja peor la luz. Por eso la piel parece apagada aunque duermas igual que en septiembre.

La clave está en entender que exfoliar no es limpiar más. Limpiar retira sebo, restos de maquillaje y contaminación. Exfoliar ayuda a que ese material corneal superficial se desprenda. Si confundes las dos cosas y usas un limpiador abrasivo a diario, lo que consigues es una piel tirante que produce más sebo para compensar.

Químico o mecánico: cuál te conviene

Los exfoliantes mecánicos son los de partículas o los discos y cepillos. Su ventaja es la sensación inmediata de suavidad; su riesgo, que la presión y el tamaño del grano dependen de tu mano, y la mano suele ser demasiado entusiasta. Si te gustan, elige partículas redondeadas y finas, aplica sin apoyar los dedos y evita por completo la zona del contorno de ojos y las alas de la nariz si tienes rojeces.

Los exfoliantes químicos trabajan disolviendo la unión entre las células superficiales. Los alfahidroxiácidos, como el glicólico o el láctico, tienden a actuar más en superficie y son interesantes para pieles apagadas o secas, con el láctico como la opción más amable. El salicílico, afín a la grasa, es el que mejor entra en el poro y suele ir bien en pieles mixtas con puntos negros. Y las enzimas, de acción más superficial, son una entrada suave para quien nunca ha exfoliado o tiene la piel reactiva.

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