Frecuencia: menos de la que crees
No existe un número universal, pero sí un buen punto de partida. Piel sensible o muy seca: una vez por semana, y hay semanas en las que tocará saltárselo. Piel normal o mixta: una o dos veces. Piel grasa con tendencia a granitos: dos veces, siempre que no estés usando tratamientos que ya renueven la piel. Si incorporas retinoides, no los solapes la misma noche con un ácido; alterna días y observa.
El momento ideal es la noche, sobre piel limpia y seca, y después hidratación sin aditivos irritantes. Al día siguiente, protección solar sin excusas: la piel recién exfoliada está más expuesta, también en otoño y aunque el cielo esté gris. Y si vas a depilarte la cara, hacerte un tratamiento en cabina o tienes una boda el sábado, no experimentes con un exfoliante nuevo el jueves.
Las señales de que te has pasado
La barrera dañada no siempre se manifiesta con descamación evidente. A veces es más sutil: escozor al aplicar la crema de siempre, sensación de tirantez a las dos horas de hidratarte, brillo raro en las mejillas, rojez que aparece y desaparece, pequeños granitos que no son granos sino piel irritada. Si reconoces tres de esas señales, para la exfoliación por completo durante dos semanas.






