En las últimas semanas, varios medios y debates políticos han puesto sobre la mesa la posibilidad de que el acetaminofén durante el embarazo aumente el riesgo de trastorno del espectro autista (TEA) en los niños.
Tylenol (nombre comercial en Estados Unidos, conocido internacionalmente como acetaminofén o paracetamol) es un analgésico y antipirético muy usado, de venta libre y con larga trayectoria. Sin embargo, recientemente agencias federales y estatales en EE.UU. han expresado preocupación por una posible "relación" entre la exposición al acetaminofén y trastornos del desarrollo neurológico, lo que llevó a la FDA a considerar actualizar las etiquetas para incluir advertencias sobre riesgos neurológicos potenciales.
Es clave aclarar: la comunidad científica no ha encontrado evidencia que pruebe que Tylenol cause autismo, solo se han observado asociaciones o correlaciones. Aquí aclaramos las preguntas y confusiones más frecuentes.
¿Existe evidencia de que Tylenol (acetaminofén) cause autismo?
En resumen: no. No hay pruebas sólidas de una relación causal, solo estudios observacionales que muestran asociaciones.
Varios estudios indican que los niños cuyas madres usaron acetaminofén durante el embarazo tienen un riesgo ligeramente mayor de diagnóstico de autismo o TDAH, pero estos estudios no controlaron todos los factores que podrían influir, como antecedentes genéticos, enfermedades maternas o uso de otros medicamentos.
Además, un gran estudio internacional con pares de hermanos en Suecia, que analizó a millones de niños, concluyó que al comparar hermanos, las asociaciones previas no se sostienen, sugiriendo que factores genéticos y ambientales compartidos explican mejor los resultados.

¿Por qué surge el problema de los “factores omitidos” en estos estudios?
En estudios observacionales es difícil controlar todos los factores que pueden influir.
Por ejemplo, las madres que toman medicamentos por dolor o fiebre pueden tener condiciones que afectan el desarrollo fetal.
Es complicado separar la predisposición genética o el riesgo familiar, ya que si la madre tiene un perfil genético que predispone a trastornos neurológicos, podría usar más acetaminofén y el niño también podría tener mayor riesgo de autismo.
Los datos suelen basarse en autoinformes, por lo que puede haber errores o falta de documentación precisa sobre el uso de medicamentos.
Por eso, muchos investigadores insisten en que una asociación no prueba causalidad.
¿Qué resultados han encontrado los estudios más recientes?
Investigadores de la Facultad de Medicina Mount Sinai analizaron metaestudios y casos sobre la exposición prenatal al acetaminofén y concluyeron que los estudios de mayor calidad tienden a mostrar asociaciones, pero persiste la incertidumbre.
Según Harvard, el uso prenatal de acetaminofén sigue siendo investigado como posible factor, pero no hay evidencia clara que vincule su uso con un mayor riesgo de autismo.
¿Qué hay sobre las vacunas y el autismo?
La respuesta es clara: no existe evidencia científica que las vacunas causen autismo. Aunque esta duda se ha mezclado con el debate sobre Tylenol y autismo, hoy está científicamente descartada.
¿Qué hacer si me preocupa haber tomado acetaminofén durante el embarazo o si planeo tener hijos?
Primero: no te alarmes. El uso de acetaminofén por sí solo no está probado como causa de autismo. Habla con tu médico o ginecólogo; conocen tu situación y pueden ayudarte a evaluar beneficios y riesgos.
Recuerda, el autismo surge de una combinación de factores (genéticos, ambientales y condiciones del embarazo), y es poco probable que un solo medicamento sea la causa.
Finalmente, un diagnóstico de trastorno del espectro autista no es necesariamente una mala noticia: en muchos casos solo significa que tu hijo necesitará apoyo diferente en ciertas situaciones. Con el acompañamiento adecuado, aceptación y cariño, la mayoría de los niños con autismo pueden crecer para llevar una vida feliz, plena y exitosa, con una percepción única del mundo que puede ser incluso una bendición.











