Es domingo por la noche. Estás en el sofá viendo tu serie favorita mientras el chat del grupo no para de vibrar. Comentáis cómo ha ido el fin de semana, compartís los éxitos y las frustraciones del trabajo, sale el tema de la cena y, cómo no, también los líos de pareja.
Estáis hablando, ¿no? Pues sí y no. Hoy en día es totalmente normal que enviar mensajes se haya convertido en una de las principales formas de mantener el contacto. Es rápido, cómodo y nos permite hacer mil cosas a la vez. No hay que cuadrar horarios ni pensar cuándo tendrá tiempo la otra persona para una charla larga.
Sin embargo, los expertos coinciden en que las llamadas telefónicas favorecen mucho más la conexión real y la cercanía emocional que los mensajes escritos. Y esto cobra especial importancia ahora, cuando cada vez oímos hablar más de la soledad como una especie de "epidemia" silenciosa.
Según diversos estudios, la soledad prolongada se relaciona con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas, demencia y depresión. Así que, si queremos fortalecer nuestros vínculos, a veces basta con un gesto muy sencillo: llamar a alguien a quien normalmente solo le escribiríamos.
Por qué una llamada crea un vínculo más profundo
Una conversación telefónica es, sencillamente, más personal y transmite mucha más información que un mensaje, explica la terapeuta Irina Firstein en Popsugar.
"Es una forma mucho más rica de entender el mundo interior de la otra persona", señala la experta.
Cuando solo leemos un mensaje, tendemos a darle nuestra propia interpretación a las palabras escritas. No siempre captamos los matices, el estado de ánimo o las emociones que hay detrás. Piensa en la diferencia entre leer un libro y ver una película.
Al leer, nuestro cerebro completa muchos detalles por sí mismo, por eso una misma historia puede significar algo totalmente distinto para dos personas.
En una llamada, en cambio, oímos la voz del otro, su tono, sus emociones, su risa o incluso su inseguridad. Esas pequeñas señales nos dan una imagen mucho más completa de cómo se siente en realidad.
"La voz transmite contenido emocional, mientras que un mensaje de texto es mucho más limitado y unidimensional", añade Firstein.
No hace falta hablar durante horas
Mucha gente no llama más a menudo porque siente que una llamada implica, por definición, dedicarle mucho tiempo. Pero, según la psicóloga Yasmine Saad, eso no tiene por qué ser así.
"No importa tanto la duración de la llamada como su contenido. La conexión puede surgir incluso en un solo minuto, si la conversación tiene la profundidad adecuada", afirma.
Una llamada breve también puede acercarte a alguien, sobre todo cuando os prestáis atención de verdad. Si te interesa cuidar tus vínculos, quizá te sirva descubrir por qué la fatiga del chat hace que ya no te apetezca escribir mensajes.
Los mensajes también tienen su lugar
Todo esto, por supuesto, no significa que los mensajes de texto sean malos.
"Escribir es perfecto para organizar un plan, cambiar una cita o simplemente saludar", dice Firstein. Y, según Saad, para algunas personas los mensajes pueden incluso facilitar la conexión.
"Escribir crea una pequeña distancia", explica. "Si alguien tiende a la ansiedad o es muy sensible a la opinión de los demás, esa distancia puede darle sensación de seguridad."
Si en un momento dado necesitas tu espacio, o sientes que una conversación sería emocionalmente demasiado exigente, está totalmente bien optar por un mensaje.
Pero si lo que buscas es una conexión más profunda, quizá merezca la pena pulsar el botón de llamar.
Cómo llamar más a menudo: 4 consejos de los expertos
Asume de antemano que no será perfecto
Muchas personas evitan llamar porque temen que la conversación resulte incómoda, no encontrar tema o que simplemente salga mal. Según Saad, ayuda aceptar de antemano esas posibilidades. Si lo haces, un momento algo torpe no arruinará toda la experiencia. Es más, puede que la charla acabe saliendo mucho mejor de lo que esperabas.
Haz una lista de las personas a las que llamarías
Lo curioso es que a la propia Firstein tampoco le entusiasma llamar por teléfono, pero sabe lo bien que le sienta. Por eso, de vez en cuando, escribe una lista de las personas con las que hace tiempo que no habla.
"Me obligo a anotar a quienes tengo abandonados y luego simplemente voy repasando la lista. Después siempre me siento muy bien", cuenta.
Piensa qué quieres de esa conversación
Saad recomienda que, antes de llamar, tengas claro cuál es tu objetivo.
¿Quieres contar una anécdota divertida? ¿Necesitas un consejo? ¿Quieres desahogarte por un conflicto? ¿O simplemente te apetece oír la voz de alguien?
Cuando sabes qué necesitas, tienes muchas más posibilidades de terminar la conversación con una sensación positiva.
Elige de forma consciente a quién llamas
No todas las personas cumplen el mismo papel en nuestra vida.
Piensa qué necesitas en ese momento concreto y quién puede dártelo de verdad. Con un dilema de pareja seguramente llamarás antes a tu mejor amiga que a tu abuelo, aunque siempre hay excepciones. La clave está en elegir con intención.
Puede que la próxima vez que abras el chat de forma automática, merezca más la pena llamar a esa persona en concreto. Quizá sean solo unos minutos, pero es muy probable que después os sintáis mucho más cerca el uno del otro.
¿Por qué una llamada conecta más que un mensaje?
Porque transmite la voz, el tono, las emociones y hasta las dudas de la otra persona. Esos matices ofrecen una imagen mucho más completa de cómo se siente, algo que un texto no puede captar.
¿Cuánto tiene que durar una llamada para que sirva?
Según los expertos, no importa tanto la duración como el contenido. Incluso un minuto puede crear conexión si la conversación tiene la profundidad adecuada.
¿Significa esto que escribir mensajes es malo?
Para nada. Los mensajes son ideales para organizar planes, cambiar una cita o saludar, y a algunas personas incluso les facilitan la conexión al crear cierta distancia segura.
¿Qué hago si me da apuro llamar por teléfono?
Acepta de antemano que puede no ser perfecto, ten claro qué quieres de la conversación y elige de forma consciente a quién llamas según lo que necesites en ese momento.











