La mayoría piensa que cuidar el cabello empieza por elegir el champú adecuado. Pero, según los profesionales, la salud de tu pelo depende muchas veces de gestos pequeños y cotidianos que apenas notamos. Uno de los más comunes tiene que ver con cómo aplicas el acondicionador.
Y aquí llega la sorpresa: mucha gente lo pone justo donde menos falta hace.
La revista HuffPost preguntó a varios peluqueros reconocidos qué errores de cuidado capilar evitan siempre, tanto en su propio pelo como en el de sus clientes. Sus consejos van mucho más allá de conseguir un buen peinado: revelan qué hábitos sencillos ayudan a mantener el cabello sano, brillante y fuerte a largo plazo.
El acondicionador no va en la raíz
Muchas personas aplican el acondicionador de forma automática, igual que el champú: en el cuero cabelludo y en las raíces. Pero, según Tatum Neill, director creativo de Aveda Arts & Sciences Institutes y de Elevate Hair, ese es uno de los errores más frecuentes.
La explicación del experto es sencilla: el champú se encarga de limpiar el cuero cabelludo, donde se acumulan el sebo, el sudor y la suciedad. Las puntas, en cambio, son mucho más secas por naturaleza, porque casi no les llega el sebo que produce el cuero cabelludo.
Por eso, el acondicionador debe aplicarse sobre todo en el medio y en las puntas del cabello, que es donde realmente se necesita hidratación.
Si el acondicionador llega hasta la raíz, el pelo tiende a apelmazarse y a engrasarse más rápido, mientras que las puntas, que son las que más sufren, se quedan sin el cuidado que necesitan.
Saltarte el acondicionador tampoco es buena idea
Hay quienes lo evitan por miedo a que el cabello pierda volumen o cuerpo. Sin embargo, según Ash Therese, directora del salón The Bird House Salon de Nueva York, hoy existe una fórmula adecuada para prácticamente cada tipo de pelo.
Su comparación es muy clara: igual que después de limpiar el rostro no nos saltamos la hidratación, el cabello también necesita recuperar la humedad que pierde con el lavado. Esto es especialmente importante en el pelo teñido, decolorado o con permanente.
Según la experta, un buen acondicionador o un producto sin aclarado puede marcar una gran diferencia en la elasticidad y el brillo del cabello. En cambio, los productos dos en uno que combinan champú y acondicionador no suelen ofrecer ese cuidado tan específico que sí aportan los tratamientos por separado.
¿Y qué pasa con los champús con sulfatos?
La especialista en cuidado capilar Titi Bello, fundadora de Ori Lifestyle, defiende que ambos tipos de champú tienen su función, a pesar de que en los últimos años mucha gente use exclusivamente champús sin sulfatos.
Según explica, los champús con sulfatos eliminan de forma más eficaz los residuos, el exceso de sebo y los restos de los productos de peinado. En varios de sus clientes ha comprobado que la caspa persistente o la descamación del cuero cabelludo mejoraban notablemente cuando volvían a usar de vez en cuando un champú con sulfatos.
Por supuesto, quien tenga el cuero cabelludo sensible a estos ingredientes hará bien en evitarlos. Pero para la mayoría de las personas, usarlos ocasionalmente no supone ningún problema.
Nunca uses herramientas de calor sin protector térmico
La plancha, el rizador e incluso el secador someten el cabello a un gran esfuerzo. Según Shantel Keeley, copropietaria del Platinum Salon en Connecticut, aplicar un protector térmico antes de cualquier peinado con calor es un paso imprescindible.
Por su experiencia, el daño por calor es irreversible: los cabellos resecos y quebradizos ya no se pueden recuperar, por eso lo más importante es la prevención.
Conviene tener en cuenta que los protectores térmicos tampoco duran para siempre. Una vez abiertos, tienen una fecha de caducidad que suele indicarse en el envase con el símbolo del tarro abierto.
Al secar, empieza siempre por la raíz
Tatum Neill señala otro error habitual: empezar a secar por las puntas. Cuando se hace así, la humedad que queda en las raíces vuelve a mojar el largo ya seco, obligándote a aplicar calor otra vez sobre el mismo pelo.
El método más eficaz y más suave es secar primero las raíces e ir avanzando poco a poco hacia las puntas.
Las herramientas baratas a veces salen caras
Ash Therese aclara que no todo lo más caro es necesariamente mejor, pero en el caso de los aparatos extremadamente baratos suele ser la calidad la que sale perjudicada.
Según su experiencia, los cepillos secadores o las planchas de baja calidad se calientan de forma irregular, alcanzan temperaturas demasiado altas y provocan roturas con mayor facilidad. Por eso, antes de comprar merece la pena informarse sobre la fiabilidad del aparato y leer las opiniones de otros usuarios.
No hace falta poner la plancha al máximo
Existe la creencia de que cuanto más alta sea la temperatura, más duradero será el resultado. Pero Shantel Keeley asegura que es un error.
Aunque muchas planchas alcanzan hasta unos 230 °C (445 °F), para la mayoría de los tipos de cabello basta con un ajuste bastante más bajo. Un calor excesivo puede dañar fácilmente la estructura del pelo, sobre todo en cabellos teñidos o finos.
Los peinados demasiado tirantes pasan factura
Las coletas apretadas, las trenzas muy ceñidas o las extensiones colocadas con demasiada tensión suponen, con el tiempo, una carga importante para los folículos.
La tricóloga Nikka Whisenhunt advierte de que esa tracción constante puede llegar a provocar pérdida de densidad capilar.
Titi Bello añade que el cabello pierde fuerza y densidad de forma natural con los años. Por eso conviene adaptar nuestros hábitos de cuidado a la edad y llevar con menos frecuencia peinados que mantengan el cuero cabelludo en tensión permanente.
La constancia es lo que realmente marca la diferencia
Según Nikka Whisenhunt, el secreto de un cabello sano no está en un único producto milagroso, sino en un cuidado constante. Cortarse el pelo con regularidad, eliminar las puntas abiertas, aplicar de vez en cuando un tratamiento de hidratación profunda y cuidar bien el cuero cabelludo son gestos que, juntos, ayudan a conservar su belleza.
Y esto vale tanto si llevas el pelo completamente natural como si lo tiñes o decoloras con frecuencia.
Pequeños cambios, grandes resultados
Por experiencia de estos peluqueros, la mayoría de los errores de cuidado capilar no son llamativos, pero a largo plazo marcan una diferencia enorme.
Ya haces mucho por la salud de tu cabello si:
- aplicas el acondicionador sobre todo en las puntas;
- no te saltas la hidratación;
- usas protector térmico antes de las herramientas de calor;
- y evitas el exceso de calor y los peinados demasiado tirantes.
Estos hábitos tan sencillos pueden ayudarte a mantener tu pelo fuerte, brillante y fácil de peinar durante mucho más tiempo.
¿Dónde hay que aplicar exactamente el acondicionador?
Principalmente en el medio y en las puntas del cabello, que son las zonas más secas. Evita la raíz y el cuero cabelludo, donde el acondicionador tiende a apelmazar el pelo y a engrasarlo más rápido.
¿Son malos los champús con sulfatos?
No para la mayoría de las personas. Limpian de forma más eficaz los residuos y el exceso de sebo, y usarlos de vez en cuando puede mejorar la caspa. Solo quienes tienen el cuero cabelludo sensible a estos ingredientes deberían evitarlos.
¿Es realmente necesario el protector térmico?
Sí. Según los peluqueros, el daño por calor es irreversible, así que aplicar protector térmico antes de la plancha, el rizador o el secador es un paso imprescindible para prevenir la rotura del cabello.
¿A qué temperatura conviene usar la plancha?
Aunque muchas planchas llegan hasta unos 230 °C, para la mayoría de los tipos de pelo basta con un ajuste bastante más bajo. El calor excesivo daña la estructura capilar, sobre todo en cabellos teñidos o finos.











