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Mascarilla capilar en otoño: cómo usarla para que repare de verdad y no deje el pelo pesado

Emilia Grande5 min de lectura
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Mascarilla capilar en otoño: cómo usarla para que repare de verdad y no deje el pelo pesado — Cabello
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Hay un momento de septiembre en que te recoges el pelo y notas que las puntas se enganchan entre ellas, que el medio está áspero y que el brillo de junio se fue con la última toalla de playa. Entonces compras una mascarilla, la usas como si fuera un acondicionador con prisa y concluyes que no sirve para nada. Casi siempre el producto no es el problema: el problema es el método. Una mascarilla bien usada cambia el tacto del pelo en dos o tres lavados; mal usada, deja la melena blanda, sin cuerpo y con raíz pesada.

No es un acondicionador más largo

El acondicionador trabaja en la superficie: cierra la cutícula, desenreda, se aclara en un minuto. La mascarilla es un tratamiento con más carga de activos y necesita tiempo y calor para hacer algo. Por eso lo primero es dejar de ponerla con el agua corriendo. Lávate el pelo, escúrrelo con las manos hasta que deje de gotear (si está empapado, el agua diluye el producto y se resbala) y entonces aplica.

La cantidad justa es menos de la que crees: una nuez para un pelo corto, dos para melenas largas y densas. Reparte en las manos, pasa por medios y puntas, y termina peinando con los dedos abiertos o un peine de dientes anchos para que llegue a cada mechón. La raíz se queda fuera, salvo que el producto sea específicamente para cuero cabelludo. La mayoría de los pelos que se ven "apagados" después de una mascarilla han recibido producto donde no tocaba.

Tiempo, calor y agua templada

Cinco minutos reales valen más que veinte distraídos. Recoge el pelo en un moño bajo, envuélvelo en una toalla fina o en un gorro de ducha y sigue con la ducha: el calor de tu propia cabeza abre ligeramente la cutícula y mejora la penetración. Si tienes tiempo un domingo, puedes alargarlo, pero no confundas cantidad de minutos con resultado: pasado cierto punto, la mascarilla ya no aporta más y lo que queda es residuo.

Al aclarar, usa agua templada tirando a fresca y dedica más tiempo del que te parece necesario. El aclarado corto es la causa número uno de la sensación de pelo cargado: notas suavidad el primer día y al segundo la melena se ve mate y sin movimiento. Pasa los dedos por el largo mientras aclaras; cuando el pelo deja de sentirse "jabonoso" y chirría un poco entre los dedos, está limpio.

¿Hidratación o proteína? Aprende a leer tu pelo

Casi todas las mascarillas se mueven entre dos familias. Las de hidratación aportan agua y lípidos, y son las que necesita un pelo seco, poroso, que se electriza y bebe crema sin fondo. Las de proteína o reconstrucción rellenan la fibra debilitada y son para melenas con decoloración, mechas, planchas diarias o rotura evidente.

La señal para distinguirlas está en el tacto del pelo mojado. Si al mojarlo se vuelve elástico, gomoso y se estira antes de romperse, pide proteína. Si se siente rígido, quebradizo, como paja, y se rompe en seco, pide hidratación y grasas. Y si has estado usando mucho producto reconstructor y notas el pelo tieso, sin brillo y difícil de peinar, prueba a alternar: una mascarilla nutritiva la mayoría de las semanas y una reconstructora cada dos o tres lavados. El equilibrio se nota más que cualquier fórmula milagrosa.

El paso extra que rescata las puntas de verano

Si vuelves de un verano de piscina y sol, hay un gesto que suma mucho y cuesta poco: el aceite antes del champú. Media hora antes de la ducha, aplica unas gotas de aceite vegetal (oliva, coco, almendras o el que tengas) solo en los diez o quince centímetros finales del pelo seco. Después lava con normalidad. Ese prelavado amortigua el efecto del champú en la zona más castigada y hace que la mascarilla posterior trabaje sobre una fibra menos estresada. Un par de semanas así y las puntas dejan de enredarse al secarse.

¿Cuántas veces a la semana hay que usar mascarilla?

Para un pelo normal o ligeramente seco, una vez por semana es suficiente y evita esa sensación de melena aplastada. Si tienes el pelo muy grueso, rizado, poroso o muy procesado, puedes subir a dos veces, e incluso sustituir el acondicionador por mascarilla en los lavados intermedios. La pista para saber si te estás pasando es sencilla: si el pelo pierde cuerpo, se ve lacio sin vida y el peinado no dura, baja la frecuencia una semana y observa.

¿Se puede dejar la mascarilla toda la noche?

Con la mayoría de mascarillas convencionales no aporta nada y puede resultar contraproducente: acumulas producto, ensucias la funda y a veces despiertas con el pelo blando y el cuero cabelludo incómodo. Solo tiene sentido con productos formulados como tratamiento de noche o con aceites aplicados en puntas, siempre recogiendo el pelo y protegiendo la almohada. Si tu cuero cabelludo pica, se descama o el pelo se cae más de lo habitual, eso no se arregla con una mascarilla: conviene consultarlo con un dermatólogo.

Sobre la autora

Emilia Grande

Emilia Grande cubre belleza, skincare y la pequeña euforia de encontrar una camiseta decente por menos de 15 €. Sus recomendaciones se prueban como las prueba una mejor amiga — en un día normal, con piel normal y presupuesto normal — y se cuentan sin barniz publicitario.

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