Un estudio genético a gran escala, analizando más de 2700 genomas de perros y lobos, arrojó resultados que incluso sorprendieron a los expertos.
Casi todos los perros modernos llevan un poco de lobo en su ADN, y es medible

Durante mucho tiempo se creyó que los restos de ADN de lobo en los perros provenían de la domesticación inicial hace unos 20 000 años. Pero este estudio (A legacy of genetic entanglement with wolves shapes modern dogs) nos muestra otra realidad:
La mayoría de las huellas de lobo en las razas caninas provienen de cruces ocurridos hace solo unas 900 generaciones, es decir, alrededor de 2600 años atrás — mucho después de la domesticación.
¿Qué significa esto? No que los hallazgos anteriores fueran erróneos, sino que aunque perros y lobos se separaron genéticamente hace mucho, su compatibilidad permitió cruces ocasionales a lo largo del tiempo.
Los investigadores encontraron ADN de lobo en al menos 264 razas, con porcentajes que suelen oscilar entre 0 y 5%. Pero hubo casos extremos: una raza moderna tenía hasta un 40% de ADN de lobo en su genoma.
Los perros lobo lideran, pero no son los únicos
No te sorprenderá que el perro lobo checoslovaco y el perro lobo de Saarloos encabecen la lista. Ambas razas fueron creadas en el siglo XX mediante cruces intencionados, por lo que su alto porcentaje de ADN de lobo es lógico. Más interesante es que los perros de trabajo grandes, como los de trineo, los de caza o algunos pastores asiáticos, también suelen tener más de este legado.
La verdadera sorpresa está en las excepciones
Hay razas imponentes y conocidas, como el gran danés o el bullmastiff, que sorprendentemente casi no muestran ADN de lobo según este estudio.

En el otro extremo, están los perros pequeños que pensaríamos que no llevan rastro de lobo, pero resulta que sí. Por ejemplo, el 0,2% del genoma del chihuahua proviene de lobos.
¿La clave para sobrevivir está en los genes de lobo?
Los perros "de campo", que viven cerca de humanos pero no están domesticados, también portan ADN de lobo. No es solo por azar: algunos genes relacionados con el olfato, heredados del lobo, parecen haberles dado una ventaja evolutiva para sobrevivir.
Además, en las descripciones de razas se nota un patrón: las que casi no tienen ADN de lobo suelen ser descritas como amigables, fáciles de entrenar y juguetonas. En cambio, las razas con más ADN de lobo a menudo se consideran independientes, dignas o desconfiadas con extraños. Aunque no está comprobado que los genes de lobo causen estas diferencias, nos recuerda que elegir a nuestras mascotas solo por su apariencia no es lo ideal.











