Fortalecer el tronco puede ser un gran aliado: alivia problemas de espalda, previene desajustes y facilita la ejecución de otros ejercicios. Un tronco fuerte no solo es la base de tus entrenamientos, sino que también mejora tu calidad de vida.
El tronco incluye más músculos de los que imaginas. Por ejemplo, el recto abdominal que corre por la parte frontal y permite inclinar el tronco hacia adelante; el transverso abdominal que lo rodea; los músculos erectores de la columna que ayudan a girar el tronco; y los glúteos, esenciales para el equilibrio. ¿Ves por qué es tan importante activar bien tu tronco? Para fortalecer esta zona clave, necesitas algunos ejercicios específicos. ¡Aquí te los presentamos!
1. Elevación alterna de brazo y pierna (Bird Dog)
Este ejercicio moviliza todo el cuerpo, mejora el equilibrio y, aunque es de bajo impacto, fortalece eficazmente los músculos profundos del tronco, mejorando la estabilidad sin forzar las articulaciones.
Colócate a cuatro patas, mantén la espalda recta y activa el abdomen. Extiende el brazo derecho hacia adelante, alineado con la cabeza, mientras estiras la pierna izquierda hacia atrás a la altura de la cadera, con la rodilla mirando hacia abajo. Lentamente, acerca el codo derecho y la rodilla izquierda bajo el tronco. Luego cambia de lado: brazo izquierdo y pierna derecha.
2. Elevación de cadera desde el suelo o puente (Glute Bridge)
Este ejercicio estabiliza el tronco mientras activa los músculos de la parte inferior del cuerpo y fortalece el suelo pélvico. En la posición de puente, los músculos del tronco trabajan activamente, reduciendo dolores de espalda y mejorando la postura.
Recuéstate boca arriba sobre una colchoneta, con las rodillas dobladas y los pies apoyados en el suelo, justo debajo de las rodillas. Coloca los brazos a los lados con las palmas hacia abajo. Empuja los talones contra el suelo y eleva la cadera mientras contraes abdomen y glúteos. Tu cuerpo debe formar una línea diagonal desde los hombros hasta las rodillas. Mantén la posición unos segundos sin arquear la espalda y baja la cadera suavemente.
3. Elevación lateral de pierna acostado (Clamshell)
Este ejercicio fortalece los músculos alrededor de la cadera y el suelo pélvico, equilibrando la fuerza entre los músculos internos y externos del muslo. Además, estabiliza la pelvis, clave para evitar lesiones.
Acuéstate sobre tu lado izquierdo, con las piernas una encima de la otra y las rodillas dobladas a 45 grados. Apoya la cabeza en el brazo izquierdo. Activa el abdomen, mete el ombligo y eleva la rodilla derecha lo más alto posible sin mover la pelvis. La parte inferior de la pierna debe tocar el suelo. Mantén la posición unos segundos y cambia de lado.
4. Crunch de bicho muerto (Dead Bug Crunch)
Su nombre puede parecer gracioso, pero este ejercicio activa continuamente los músculos del tronco, trabajando todo el core y mejorando la estabilidad de la columna. Es ideal para principiantes por su ritmo lento y controlado.
Recuéstate boca arriba, con las rodillas dobladas a 90 grados sobre la cadera. Los brazos apuntan hacia el techo. Extiende el brazo derecho junto a la cabeza mientras bajas la pierna izquierda estirada hacia el suelo, sin tocarlo completamente, deteniéndote a unos centímetros. Vuelve a la posición inicial y repite con el brazo izquierdo y la pierna derecha.
5. Plancha lateral (Side Plank)
¿Quieres trabajar tu abdomen sin hacer crunches? La plancha lateral es para ti. Este ejercicio activa los músculos laterales del abdomen sin cargar la columna, cuidando tu espalda mientras es súper efectivo.
Acuéstate sobre tu lado izquierdo y apoya el codo izquierdo justo debajo del hombro. Coloca la pierna derecha sobre la izquierda. Eleva la cadera asegurándote de que hombros, piernas y cadera estén alineados. Mantén la postura entre 15 y 30 segundos, y si te sientes fuerte, hasta 1 minuto.
6. Elevación de rodillas sentado (Seated Knee Tuck)
Con este ejercicio fortaleces el músculo más profundo del abdomen, el transverso, haciendo tu tronco más estable sin cargar la columna.
Siéntate en la colchoneta con las manos detrás de la espalda, dedos hacia adelante y los pies apoyados en el suelo. Eleva ambas piernas del suelo y estíralas mientras te recuestas un poco hacia atrás. Mantén cadera y piernas extendidas. Luego, lleva las rodillas hacia el pecho sin apoyar los pies en el suelo y vuelve a la posición inicial con control.











